martes, 16 de septiembre de 2008

¿Creer o no según convenga?

Greenpeace, 35 años de polémica

Un fin superior al cual dedicar la vida, un negocio, una conspiración, un grupo de irresponsables que afirman disparates sobre temas que ignoran, “izquierda cholula”, “eco-fascistas”... La prédica de los autoproclamados “Guerreros del Arcoiris” genera entusiastas adhesiones, furibundos rechazos, despectivas descalificaciones.


Rumbosur, 18/5/2006.








“A principio de los 70, cuando ayudé a fundar Greenpeace, creía que la energía nuclear era sinónimo de holocausto nuclear, tal y como creían la mayoría de mis compatriotas”, recordó el mes pasado Patrick Moore, uno de los fundadores de la más notoria organización ambientalista.
“Esa fue la convicción que inspiró la primera travesía de Greenpeace hacia la espectacular costa rocosa del noroeste para protestar por las pruebas de las bombas estadounidenses de hidrógeno en las islas Aleutian de Alaska”.
“Treinta años después [agrega en una nota para The Washington Post], mis puntos de vista han cambiado, y el resto del movimiento ecologista necesita actualizar sus presuposiciones también, ya que la energía nuclear debería ser exactamente el recurso energético que puede salvar nuestro planeta de otro posible desastre: el catastrófico cambio climático”.
Moore abandonó Greenpeace hace veinte años, y sigue desarrollando su labor ambientalista como ecólogo e ingeniero forestal a través de otra organización, Greenspirit. Su oposición a los postulados de Greenpeace han llevado a que ésta le acuse de “eco-traidor” o “mercenario”, próximo a lo que ha dado en llamarse ecologismo escéptico (y optimista), en referencia al título del libro escrito por el danés Bjørn Lomborg, o a la de los pro-nucleares de origen verde, cuya figura más emblemática es el científico británico James Lovelock, autor de la teoría Gaia según la cual la tierra y la vida interactúan adaptándose mutuamente a los cambios. Lovelock opina que los efectos del calentamiento global son ya tan serios que es necesario reducir drásticamente la emisión de dióxido de carbono, que no hay tiempo para desarrollar energías alternativas como la solar y la eólica, y por ello aboga por la nuclear.
Lomborg a su vez es acusado por Greenpeace de presentarse como ex socio de la organización: “Él sabrá porqué tiene que inventarse un pasado que no tiene. Los datos que presenta no aportan nada que no hayan dicho otros destacados enemigos de la defensa ambiental, siendo la única novedad su falsa antigua militancia en Greenpeace”, dijo al diario español La Vanguardia el director de la organización en España. De paso, agregó que el libro El ecologista escéptico fue denunciado en su país natal, Dinamarca, como “falto de ética científica” por el Comité Público encargado de garantizar el rigor de las publicaciones.
Tanto Lomborg como Lovelocke están enfrentados con Greenpeace, y al mismo tiempo discrepan entre sí: el primero cree que las predicciones de calentamiento global son patrañas terroristas, y el segundo entiende que a plazo demasiado corto el derretimiento del hielo de Groenlandia elevará el nivel del mar en siete metros, sumergiendo por ejemplo partes de Florida, Nueva York, Londres, Tokyo, Calcuta o Venecia, y provocará la desaparición de la selva del Amazonas por un aumento de 4 grados centígrados de temperatura.

Aquellas explosiones

Greenpeace nació con otro nombre, “Comité No Hagan Olas”, ya que surgió como protesta contra las explosiones atómicas submarinas realizadas en 1969 por Estados Unidos en Amchitka, una isla situada en las proximidades de Alaska. Como ese nombre no generaba muchos adeptos, buscaron uno que englobara las dos preocupaciones del grupo, el pacifismo y el ecologismo, y así surgió el actual.
La actividad de 12 militantes a bordo de un viejo barco de madera, que en 1971 lograron postergar una prueba nuclear en Alaska, se transformó en una organización mundial con oficinas y millones de afiliados en 39 países. Patrick Moore, Robert Hunter, Bob Cummings, Ben Metcalfe (también desvinculado de la organización), Dave Birmingham, Richard Fineberg, Lyle Thurston, Jim Bohlen, Terry Simmons, Bill Danell y John Cormack fueron los pioneros de las acciones a menudo teatrales y arriesgadas, irresistibles para los medios de comunicación, que son el sello de Greenpeace.
Pero fue otra acción antinuclear la que llevó a Greenpeace a los titulares de todo el mundo. En 1985, el Rainbow Warrior, anclado en el muelle de Auckland, Nueva Zelanda, durante una campaña para detener los ensayos en el Atolón de Muroroa, fue objeto de un atentado terrorista por agentes secretos franceses que dinamitaron el barco. El fotógrafo portugués Fernando Pereira, que dormía a bordo, murió en la explosión.
“El incidente, hábilmente explotado por Greenpeace y ampliamente publicitado en todo el mundo, confirió inmediato status de mártires a la organización. Como resultado de la rápida explotación publicitaria del incidente, los ingresos de Greenpeace se triplicaron hasta alcanzar la suma de 25 millones de dólares, entre 1985 y 1987”, dice una publicación argentina furiosamente contraria a la organización. La Federación Argentina de Ecología Científica (cuyos antecedentes académicos han sido puestos en duda) no es el único grupo que cuestiona a la organización, y lo hace además con un anacrónico aire de Guerra Fría.

Amores y odios

Así como Patrick Moore declaró que Greenpeace está “dominado por izquierdistas y extremistas que desatienden la ciencia”, desde otros lugares se la ha acusado de “vender terrorismo ecológico”.
El periodista brasileño Vilmar Berna, que en 1999 ganó el premio Global 500 del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente, afirmó que el afán de impresionar a los medios de comunicación hace que en ocasiones Greenpeace relegue el trabajo científico. “La divulgación a veces no espera una maduración, la comprobación científica con profundidad”, y entonces, las empresas pueden “cuestionar las denuncias, tergiversar y contraatacar a los ambientalistas”, dijo.
Desde el otro lado, la organización fue denunciada un par de años atrás por la Fiscalía General de Estados Unidos, a raíz de una protesta llevada a cabo en abril de 2002, cuando sus activistas abordaron un barco que transportaba madera de caoba ilegalmente talada en la Amazonía brasileña. Subieron al buque mercante que se dirigía a Miami y desplegaron una pancarta con la leyenda “Presidente Bush, detenga la tala ilegal”. En aquel momento fueron condenados a pagar una multa y pasaron un fin de semana en prisión, pero en julio de 2003 el Departamento de Justicia, dirigido por John Ashcroft, decidió procesar a toda la organización en su conjunto, “en lugar de investigar y denunciar a los importadores estadounidenses de madera ilegal”, según señaló la organización.
Pero, para reabrir el caso y para regocijo de Greenpeace, la Fiscalía debió recurrir a una ley de 1872 contra el llamado “sailormongering”, una práctica por la cual las prostitutas de los puertos subían a los barcos o incitaban a los marineros desde tierra a acudir a las tabernas. Esa ley, invocada sólo dos veces en 130 años (la última de ellas hace cien años), sería utilizada “para declarar a Greenpeace organización criminal, mientras los madereros, transportistas y comerciantes de caoba siguen impunes”, y mientras “la madera ilegalmente talada sigue llegando a EE UU y Europa, y los criminales siguen trabajando en el corazón de la Amazonía”.
En Uruguay –aunque sin aludir específicamente a Greenpeace—, varios líderes del Movimiento de Participación Popular, como el senador Eleuterio Fernández Huidobro y el dirigente tupamaro José Marenales, también atacaron a los ecologistas para defender los emprendimientos forestales. “Será muy difícil pensar que algún día dejen de plantarse bosques en Uruguay, por más que así lo pretenda la izquierda cholula, amante de los pajaritos y de las ballenas blancas, hija de la bobeta, apartada de la realidad pero debidamente muy bien financiada por las ONG de cada uno de los bloques y la cholulez planetaria”, dijo Fernández Huidobro en diciembre en el Senado.
Y Marenales agregó en una entrevista con el semanario Question Latinoamérica: “Yo le digo a quienes están trabajando este tema, principalmente a los ecologistas: ustedes van al baño y usan papel, a no ser que se limpien con pasto. O sea que si siguen necesitando papel para el baño, en algún lugar hay que fabricarlo”.
De otra naturaleza son los cuestionamientos a sus propuestas alternativas. Por ejemplo, en materia de energías renovables, se observa que el reclamo de obtener 164 GW eólicos en España significaría instalar más de 70.000 generadores de 2,3 MW cada uno. “Eso son, sólo en hormigón y considerando que apenas se gasten 4.000 toneladas de hormigón por generador en plataforma marina –porque el fondo sólo está a 10 metros de profundidad— unos 280 millones de toneladas de hormigón, seis veces el consumo anual de cemento en España, casi dos veces la producción de fibra de vidrio mundial y más de un 50% del consumo anual español de acero”.
Obviamente, ninguno de los críticos dejó de festejar el 1º de abril del año pasado, cuando Greenpeace fue multada por dañar el arrecife que pretendía defender. Su barco insignia, el Rainbow Warrior II, encalló en el arrecife en el Parque Nacional Marino de Tubbataha, situado en el mar de Joló, a 680 kilómetros al sur de Manila, y dañó aproximadamente 100 metros cuadrados del arrecife. “Este accidente se pudo haber evitado si la carta marina fuera precisa”, dijo Red Constantino, representante de Greenpeace en el sudeste de Asia.

Las finanzas

Un aviso publicado el 8 de abril pasado en Infojobs.net ofrece un cargo como “Responsable de captación online de fondos” y describe: “Departamento: Marketing”. “Sede central: Madrid. Descripción / Filosofía de la Empresa: Somos una organización ecologista internacional, económica y políticamente independiente, que no acepta donaciones ni presiones de gobiernos, partidos políticos o empresas. Nuestro objetivo es proteger y defender el medio ambiente, interviniendo en diferentes puntos del Planeta donde se cometen atentados contra la Naturaleza. Greenpeace lleva a cabo campañas para detener el cambio climático, proteger la biodiversidad, acabar con el uso de la energía nuclear y de las armas y fomentar la paz. En la actualidad Greenpeace cuenta con cerca de tres millones de asociados en todo el mundo. Con ellos la organización intenta hacer frente a la creciente degradación medio ambiental del Planeta”.
Explica luego que “La persona contratada se responsabilizará de planificar, dirigir y supervisar las acciones de captación y generación de ingresos que utilizan canales online. Asimismo asumirá la responsabilidad dentro del Grupo de Fidelización del socio/a, de las acciones que utilicen los canales online. Se encargará también de proponer, controlar y dirigir acciones de Marketing vinculadas con el desarrollo de la notoriedad e imagen institucional de Greenpeace, y de desarrollar el canal móvil como una nueva vía de captación de socios y generación de ingresos para la organización”.
Al describir sus funciones, especifica entre otras: “Dirigir y supervisar el trabajo de colaboradores/as externos/as que intervienen en la ejecución de las acciones (agencias de marketing online y digital, programadores web, servicios de emailing, operadores móviles...) [...] Controlar todas las actividades relacionadas con el desarrollo y promoción de la imagen de GP mediante: publicidad convencional, product placement, patrocinios, colaboraciones especiales”.
El grupo ambientalista afirma que financia sus actividades con la contribución de donantes (que en los últimos 20 años han caído de cinco a tres millones). Entre ellos, afirma, no admite a gobiernos, empresas privadas ni iglesias. También esa afirmación ha sido cuestionada.

¿Las empresas?

Por ejemplo, el diario El Tribuno de Salta informaba en agosto de 2004 que el Proyecto Yaguareté fue un fraude académico que logró engañar a 720 personas y obtuvo un subsidio de 100 mil dólares de la petrolera Pan American Energy para la defensa de ese animal, en una campaña contra la construcción del Gasoducto Norandino, en 1999.
Según vino a ventilarse en el juicio laboral presentada por un baqueano contratado por Greenpeace, el dinero reunido por la organización entre contribuyentes –a través de tarjetas de crédito, donaciones telefónicas o de otro tipo— se destinó comprar una camioneta, un teléfono satelital, cuatro jaulas-trampa y cuatro collares con sistema de detección satelital para colocarlos a otros tantos felinos. Se contrató además a la empresa francesa Argos para que hiciera el seguimiento satelital de los collares que se colocarían en los felinos. En diciembre de 2001, Greenpeace anunció que, luego de casi dos años de fracasos, había atrapado a una hembra de yaguareté de 90 kilos en las cercanías de la localidad de Orán, e invitaron a bautizar al felino a las 720 personas que habían colaborado con el proyecto.
Desde entonces –aseguraron— un biólogo pasó a monitorear periódicamente su desplazamiento y meses más tarde la petrolera comenzó a financiar la investigación. En 2002, un equipo canadiense de Discovery Channel que se trasladó a la selva de Orán difundió un documental en el que aparecían el responsable de Greenpeace en la zona y el biólogo, explicando el Proyecto Yaguareté y mostrando un ejemplar... que en realidad había sido filmado en Mendoza.
Pero en 2004 el baqueano denunció que el biólogo y el representante de Greenpeace le habían ofrecido mil pesos mensuales para que paseara el collar satelital a caballo, ya que nunca habían podido capturar a un tigre, y nunca le pagaron los 8.000 pesos acumulados en esas cabalgatas. Informó también que antes, durante unos siete meses, el collar había sido colocado en un ternero criollo de propiedad de un vecino. De ese modo, el satélite había recibido durante un año y medio las señales atribuidas a un yaguareté y emitidas en realidad por el ternero primero y al caballo después.
El gasoducto se construyó, pero muchos simpatizantes de la organización se habían sumado a la campaña usando máscaras de yaguaretés en distintas movilizaciones en Buenos Aires.
Entre otros científicos que cargaron contra Greenpeace en ese episodio, el profesor de Manejo de Fauna y de Impacto ambiental, José Luis Garrido, dijo al diario de Salta: “Si el respaldo económico viene de una organización comercial que se dedica a explotar los conflictos, ya no se puede creer en la independencia de la investigación. Greenpeace hace terrorismo para asustar a la gente, y ésa es su única metodología. Este tipo de farsas la hace este tipo de gente. Yo le creo al puestero y no a Greenpeace y a sus aliados. Y me alegro que se destape la olla”.
De todos modos, varios de sus críticos reconocen que las denuncias de la organización pusieron sobre el tapete en las últimas tres décadas múltiples problemas ambientales y dieron origen a reformas legislativas, medidas gubernamentales y tratados internacionales.
También es cierto que, sin perjuicio de ello, las denuncias de Greenpeace en el conflicto por las plantas de celulosa y los ejemplos que ha manejado sobre los supuestos daños que ocasionaría han sido descalificadas por científicos de todo el mundo, en primer lugar de Argentina.


domingo, 14 de septiembre de 2008

¿Y ahora qué hacemos con el Parque Hotel?

TLC, Tifa, Mercosur...

Luego de una larga agonía del Mercosur, el presidente Tabaré Vázquez anunciará este jueves en Washington las bases del “nuevo relacionamiento” con EEUU, que buscaría un aumento sustancial del comercio bilateral y de las inversiones. “Uruguay no se va de ningún lado y no se limita a hacer los mejores acuerdos comerciales que pueda lograr con cualquiera de las naciones del mundo”, aclaró un portavoz presidencial. Pero ¿y si los socios no lo aceptan?

Rumbosur, 4/5/2006.
Fotografías del Archivo Nacional de la Imagen y de Andrés Cribari.

Vázquez habría ordenado revisar la normativa del Mercosur para que Uruguay pase de miembro pleno a miembro asociado de ese bloque. Según el enviado a Washington de Canal 10, el presidente le comentó que “el Mercosur quedó chico” para Uruguay, y que lo más conveniente sería convertirse en un Estado asociado al bloque como Chile, “socialista moderno y abierto al mundo”, en vez de permanecer atado a un bloque que ha traído “más problemas que soluciones”. Vázquez mencionó al respecto el conflicto con Argentina por las plantas de celulosa, la actitud prescindente de Brasil cuando uno de los socios bloquea el libre tránsito de personas y mercaderías, y las decisiones inconsultas de argentinos y brasileños en materia económica.

Vázquez hizo referencia al artículo 21 del Tratado de Asunción (constitutivo del Mercosur), que establece: “El Estado Parte que desee desvincularse del presente Tratado deberá comunicar esa intención a los demás Estados Partes de manera expresa y formal, efectuando dentro de los sesenta (60) días la entrega del documento de denuncia al Ministerio de Relaciones Exteriores de la República del Paraguay, que lo distribuirá a los demás Estados Partes”. Según lo que establece el artículo 20 del mismo tratado, Uruguay solicitaría la adhesión al bloque en calidad de asociado, que es el estatus que tienen actualmente Chile y Bolivia.

Pero los ministros de Economía y Finanzas, Danilo Astori, y de Industria, Energía y Minería, Jorge Lepra, negaron que Uruguay vaya a cambiar su relación con el bloque. “No está en agenda”, aseguraron. El proceso no engloba sólo a Estados Unidos y México sino también al resto del mundo, precisaron fuentes del gobierno.

Un cambio en la relación con el Mercosur no se ha manejado dentro del Frente Amplio, aunque sus dirigentes reconocen que el Mercosur está viviendo un debilitamiento progresivo de las relaciones entre sus miembros, al que se suma la alianza que reafirmaron Argentina y Brasil, a las que se sumó el presidente venezolano, Hugo Chávez, cuando calificó de “bigamia” integrar el Mercosur y además suscribir acuerdos bilaterales con Estados Unidos.

En 1991, los uruguayos festejábamos que nos integraríamos a una región de 200 millones de habitantes, colegios y academias brindaban clases de portugués. El entusiasmo llegaba al tope cuando, unos años después, la potencialidad del Mercosur permitía incluso recuperar de su abandono al decadente Parque Hotel. Si ya no somos “la Bruselas del sur”, ¿qué hacemos con él?


Aquellos sueños

Hace 100 años, el 17 de mayo de 1906, la firma Luis Crodara y Cía. solicitó autorización a la Municipalidad de Montevideo para construir un edificio para sede del "Hotel - Teatro - Casino del Parque Urbano", en un área vecina a la playa del antiguo saladero de Ramírez. Los planos originales eran del arquitecto francés Pierre Lorenzi.

Es que, con la inauguración de la línea de Tranvía del Este que llegaba hasta el Balneario Playa Ramírez, 1871, había comenzado a desarrollarse uno de los balnearios más populares de Montevideo a fines del siglo XIX. En la Playa Ramírez se asentó el Establecimiento de Baños Públicos, que posteriormente incorporó servicios afines. En 1896 comenzó el proceso expropiatorio para conformar el Parque Urbano (hoy Parque Rodó), cuyos trabajos preparatorios comenzaron entre 1900 y 1902. Carlos Thays se hizo cargo de las obras, y fueron agregándose el lago artificial, el castillo e instalaciones recreativas.

La construcción del Parque Hotel estuvo a cargo de la empresa Crodara, con el arquitecto Guillermo West, y la inauguración tuvo lugar el 30 de diciembre de 1909, luego de una postergación que parece inherente al país. Porque la ceremonia estaba prevista para la Nochebuena de 1909, pero el retraso en la llegada del buque que transportaba las cocinas desde Alemania obligó a postergarla para el 30 de diciembre. La noche de la inauguración, las arañas francesas lucían en los enormes salones, los comedores, el magnífico hall, el salón de té, el de baile, y el Casino, mientras dos grandes orquestas contratadas en Buenos Aires amenizaban la reunión y luego el baile. Pero esa noche los llamativos artefactos eléctricos de las habitaciones no estaban funcionando, los ascensores sólo estarían en uso 10 días más tarde, y las calderas de calefacción no estarían prontas hasta abril.

Las peluquerías en la planta baja estaban totalmente montadas en dos sectores para damas y caballeros. En el subsuelo estaban los alojamientos para las niñeras y el personal de servicio que acompañaban a su patrones en el veraneo. También se contaba con dos canchas de tenis.

Hasta el Parque Urbano ya llegaban los novedosos tranvías eléctricos inaugurados tres años antes, y a las puertas del lujoso establecimiento brindaban sus servicios los primeros taxis.

De aquellas luces...

Desde sus primeros tiempos, el Parque Hotel fue centro importante de la vida social montevideana, con fiestas memorables en sus salones. En 1918 cantaron Gardel y Razzano, en 1938 se presentó la orquesta de Julio de Caro, y en los recordados carnavales actuaron allí famosas orquestas internacionales y rioplatenses, entre ellas Los Lecuona Cuban Boys.

El primero de diciembre de 1915, el municipio capitalino –siendo intendente Santiago Rivas– adquirió el edificio a la Sociedad Anónima Casino Parque Hotel en un millón cien mil pesos.

Entre sus más famosos residentes estuvo el aclamado poeta mexicano Amado Nervo, autor de 20 libros y llamado a dictar conferencias en todo el continente, quien llegó a hacerse cargo de la embajada de su país y falleció pocos días después, el 24 de mayo de 1919, en la habitación número 42. Quien le acompañó allí sus últimas horas fue el poeta Juan Zorrilla de San Martín. Su hijo, el escultor José Luis Zorrilla de San Martín, realizó una mascarilla mortuoria de Nervo. Los honores tributados a Nervo, en su muerte y exequias, son siempre recordadas por los mexicanos: ante el féretro, guardias diplomáticas, oficiales, estudiantiles, organizaciones populares, luego honores militares, discursos y ofrendas florales; su cadáver fue llevado a México 100 días después en un crucero uruguayo, y Uruguay obsequió el sarcófago que está en la Rotonda de los Hombres Ilustres de la capital. Eran otros tiempos.

Hubo también ilustres visitantes que declinaron la invitación oficial a alojarse en sus instalaciones, como Albert Einstein cuando viajó a Uruguay en 1925. Precisamente, Einstein se entrevistó entonces con el filósofo Carlos Vaz Ferreira. Y, a la vuelta de los años, Vaz Ferreira fue homenajeado con un banquete el 13 de octubre del 52 en el Parque Hotel, al cumplir 80 años de vida.

...al derrumbe

La crisis económica, el surgimiento de otras atracciones turísticas, el cambio en las costumbres, fueron sumiendo al Parque Hotel en un declive prolongado. También la crisis política hizo su aparición en el edificio: el 15 de noviembre de 1971, varios integrantes del MLN vistiendo uniformes policiales penetraron por una puerta lateral en el casino del Parque Hotel, y se llevaron casi 50.000 dólares.

El declive continuaba, y al edificio vino a parar el Departamento de Actividades Productivas y Comerciales de la Intendencia. Allí estaban las oficinas de la banda, el Planetario, el zoológico, los casinos. Quizá por su mismo deterioro, el edificio fue declarado Monumento Histórico el 16 de diciembre de 1975.

Ya hacía mucho tiempo que no era un atractivo turístico cuando a mediados de 1983 tuvieron lugar en el Parque Hotel las primeras negociaciones de los partidos políticos con los militares, tentando una salida negociada a la dictadura.

La declinación del edificio continuó, y durante varios años estuvo ocupado por una extraña mezcla de oficinas, habitaciones privadas de uso indescifrable a precio desconocido... “Yo iba a una oficina que funcionaba allí, y de pronto se sentía olor a shampoo, oía cómo un huésped se bañaba y pasaba cantando por el pasillo, con la ropa colgando del cuello”, recuerda alguien que debía concurrir por razones de trabajo en los 90.


¿Y ahora?

La creación del Mercosur y la designación de Montevideo como capital del acuerdo regional permitieron dar al Parque Hotel un destino acorde a su jerarquía, aunque para ello debió esperarse varios años para recuperar y luego restaurar las instalaciones, hasta su inauguración en diciembre de 1997.

La Intendencia Municipal de Montevideo cedió el edificio por 20 años, y el Ministerio de Transporte y Obras Públicas se hizo cargo de su restauración y remodelación.

Si el Mercosur “ya fue”, ¿qué hacemos con el Parque Hotel?


***

Las palabras

El edificio integra el imaginario uruguayo por derecho propio. Incluso Juan Carlos Onetti lo incluye en su cuento “El infierno tan temido”:

“Ya se habían olvidado en Montevideo de la medianoche. Las luces del lado de Ramírez comenzaban a ralear y ya estarían las parejas del baile en el Parque Hotel yendo y viniendo de la arena, cuando empezó de veras el año nuevo. Algún tamboril de negro volvió a sonar, profundo, solitario, no vencido, en las proximidades del cuartel, e hizo confusas las palabras”.


Detalles

La construcción se basa en un sistema mixto de muros portantes y pilares de hierro y vigas del mismo material, desde el nivel del subsuelo hasta el nivel de la planta baja. Las fundaciones son muros continuos de piedra ahogada de arena y cal, con espesores promedio de ochenta a cien centímetros, con la presencia permanentes de aguas de napas freáticas, que obliga a la existencia de pozos con bombas sumergidas, para su desagüe.

A partir de los techos de la planta baja el sistema es de muros portantes.

Los planos horizontales de cerramiento (entrepisos y techos) están construidos con un sistema de viguetas de hierro y bovedillas de dos ladrillos en V. Estas viguetas descansan en general en un muro maestro y en vigas de perfilería de hierro de dimensiones variables.

Los cielorrasos eran originalmente de metal desplegado y morteros de cal y yeso, pero la mayoría fueron sustituidos por cielorrasos de baldosas acústicas. Los salones de Planta Baja están dotados de un sobretecho de fibrocemento, a través de chapas acanaladas, y los salones que componen el casino propiamente dicho tienen una cubierta superior de aluminio a cuatro aguas.

La “sala de nácar” –la última ampliación que se realizó, aproximadamente en 1960– tiene techos de hormigón armado. Los salones comedor y de fiestas poseen cada uno una capacidad superior a 500 personas sentadas. 







lunes, 2 de junio de 2008

Piloto solo, noche, tempestad

Copio y pego algo que se publicó el 3 de mayo, día de mi cumpleaños. No era para mí, pero lo tomo como un regalo personal.

















De poetas y aviadores
Santiago Gamboa, El País, Madrid, 3/5/2008.

La historia que me dispongo a contar es algo triste y, la verdad, no sé por qué voy a contarla ahora y no, por decir algo, dentro de un mes o dentro de un año, o nunca. Supongo que lo hago por nostalgia de mi amigo el poeta portugués Ivo Machado, que es uno de los dos protagonistas, o tal vez porque acabo de comprar una pequeña avioneta de metal que ahora tengo en mi escritorio. Disculpen el tono personal. Esta historia será excesivamente personal.

El protagonista número Uno es, como ya dije, el poeta Ivo Machado, nacido en las islas Azores, pero lo que nos importa es que en su identidad civil, la de todos los días, es controlador aéreo, una de esas personas que están en las torres de control de los aeropuertos y guían a los aviones a través de las rutas del cielo.

La historia es la siguiente: cuando Ivo era un joven de 25 años (a mediados de los ochenta) controlaba vuelos en el aeropuerto de la isla de Santa María, la más grande del archipiélago de las Azores, en mitad del Atlántico, equidistante de Europa y América del Norte.

Una noche, al llegar a su trabajo, el jefe le dijo:
–Hoy dirigirás un solo avión.
Ivo se extrañó, pues lo normal era llevar una docena de aeronaves. Entonces el jefe le explicó:
–Es un caso especial, un piloto inglés que lleva un bombardero británico de la Segunda Guerra Mundial hacia Florida para un coleccionista de aviones que lo compró en una subasta en Londres. Hizo escala aquí y continuó hacia Canadá, pues tiene poca autonomía, pero lo sorprendió una tormenta, debió volar en zigzag y ahora le queda poca gasolina. No le alcanza para llegar a Canadá y tampoco para regresar. Caerá al mar.
Al decir esto le pasó los audífonos a Ivo.
–Debes tranquilizarlo, está muy nervioso. Dile que un destacamento de socorristas canadienses ya partió en lanchas y helicópteros hacia el lugar estimado de caída.
Ivo se puso los audífonos y empezó a hablar con el piloto, que en verdad estaba muy nervioso. Lo primero que éste quiso saber fue la temperatura del agua y si había tiburones, pero Ivo lo tranquilizó al respecto. No había. Luego empezaron a hablar en tono personal, algo infrecuente entre una torre de control y un aviador. El inglés le preguntó a Ivo qué hacía en la vida, le pidió que le hablara de sus gustos y de sus sentimientos. Ivo dijo que era poeta y el inglés pidió que recitara algo de memoria. Por suerte mi amigo recordaba algunos poemas de Walt Whitman y de Coleridge y de Emily Dickinson. Se los dijo y así pasaron un buen rato, comentando los sonetos de la vida y de la muerte y algunos pasajes de la Balada del viejo marinero, que Ivo recordaba, donde también un hombre batallaba contra la furia del mundo.

Pasó el tiempo y el aviador, ya más tranquilo, le pidió que recitara los suyos propios, y entonces Ivo, haciendo un esfuerzo, tradujo sus poemas al inglés para decírselos sólo a él, un piloto que luchaba en un viejo bombardero contra una violenta tempestad, en medio de la noche y sobre el océano, la imagen más nítida y aterradora de la soledad. “Noto una tristeza profunda, un cierto descreimiento”, le dijo el aviador, y hablaron de la vida y de los sueños y de la fragilidad de las cosas, y por supuesto del futuro, que no será de la poesía, hasta que llegó el temido momento en que la aguja de la gasolina sobrepasó el rojo y el bombardero cayó al mar.

Cuando esto sucedió el jefe de la torre de control le dijo a Ivo que se marchara a su casa. Después de una experiencia tan dura no era bueno que dirigiera a otras aeronaves.
Al día siguiente mi amigo supo el desenlace. Los socorristas encontraron el avión intacto, flotando sobre el oleaje, pero el piloto había muerto. Al chocar contra el agua una parte de la cabina se desprendió y lo golpeó en la nuca. “Ese hombre murió tranquilo”, me dice hoy Ivo, “y es por eso que sigo escribiendo poesía”. Meses después la IATA investigó el accidente e Ivo debió escuchar, ante un jurado, la grabación de su charla con el piloto. Lo felicitaron. Fue la única vez en la historia de la aviación en que las frecuencias de una torre de control estuvieron saturadas de versos. El hecho causó buena impresión y poco después Ivo fue trasladado al aeropuerto de Porto.

“Aún sueño con su voz”, me dice Ivo, y yo lo comprendo, y pienso que siempre se debería escribir de ese modo: como si todas nuestras palabras fueran para un piloto que lucha solo, en medio de la noche, contra una violenta tempestad.

***

Santiago Gamboa (Bogotá, 1965) es autor, entre otros libros, de las novelas El síndrome de Ulises (Seix Barral), y Perder es cuestión de método (Mondadori).




sábado, 10 de mayo de 2008

Madraza

600 gramos llenos de ganas

"Y, así las cosas, mi hija Mariana me avisó hoy que el bebé que espera para marzo es varón y se llamará Juan Manuel", terminaba mi primer post cuando abrí este blog, con la intención de poner orden en algunas de mis cosas.

Tal parece que nada sucede nunca como uno espera. No he podido seguir publicando con una mínima regularidad las notas que me proponía rescatar, ni
 las cosas rescatables han ocurrido en el momento ni en la forma esperables, ni por lo tanto he podido ponerlas en orden.
Antes de seguir, vamos a entendernos: detesto profundamente los "Día de...", y en particular el "...de la madre". Y sin embargo...

Por algún lado hay que empezar. Este monito es Mariana el 21 de julio de 1970, día de su nacimiento.


















El señor de abundante pelo negro que muestra a Mariana, algunas semanas después, es un servidor.



















Esta es la sonrisa de Mariana en su primer día de clases.



















Digamos que pasó el tiempo, y aquí estamos Beatriz, Mariana y aque señor, ahora sin abundante pelo negro.














Ella se parece poco a aquel monito de la primera foto, pero la sonrisa es muy parecida a la del primer día de clase.














Un día, se anunció Juan Manuel. Poco después, se hacía notar en la silueta de Mariana. Aquí con la abuela Lolita.















¿Y cómo era él, qué opinaba de la vida? Se la tomaba muy calmadamente, apoyando la cabeza en las manos mientras hacía tiempo para salir al mundo el 7 de marzo.


















Entonces todo se complicó. Faltando una semana para completar seis meses de gestación, hubo que provocar el parto. El médico calculó que a esa altura Juan Manuel debería pesar unos 700 gramos. Justo el día anterior, Mariana y Gabriel habían comprado cuatro duraznos que pesaron... 700 gramos. Era difícil imaginar un niño con ese tamaño. Para hacerla corta, nació el 3 de diciembre y no pesó 700 sino 600 gramos.

Después, mucho después, comenzamos a saber cosas. Por ejemplo, alguien le había contado a Mariana lo que dijo el neonatólogo cuando lo tuvo en sus manos: "Este gurí tiene unas ganas bárbaras". Pero hubo algo más de lo que nos enteramos mucho después, las circunstancias en que lo dijo. Cuando nace un prematuro se le hace un estudio de viabilidad al minuto y otro a los cinco minutos. Le miden las reacciones, el funcionamiento de esto y lo otro, todo lo medible, y eso da un puntaje de uno a 10. Al minuto, el puntaje era uno: bebé inviable. Y lo que dijo el neonatólgo Walter Pérez (todas las madres lo adoran) no fue meramente un comentario optimista, como pensábamos, sino algo diferente: "Dejámelo, que este este gurí tiene unas ganas bárbaras". El siguiente estudio a los cinco minutos dio siete puntos sobre 10. Y lo que dijeron a Walter Pérez en la sala de partos fue: "En qué lío te estás metiendo".















Es que "el lío" en que se metió Walter eran 600 gramos decididos a pelear, con una madre que "sabía" que iba a estar bien y sencillamente no admitía otra cosa. Llorar cinco minutos y ponerle coraje al resto del día, todos los días.

Peleando y peleando, el tipito le hizo el primer regalo de Navidad.















En fin, salteando picos altos y sobre todo bajos, llegó el momento del postergado primer abrazo.
Habían pasado un mes y nueve días del nacimiento. Y esa sonrisa ¿no es aquella del primer día de escuela?

En lo personal, dije varias veces que el tipito era descendiente directo de Leandro Gómez y de Timoteo Domínguez (aquel que se negó a arriar la bandera de Martín García). Pero fue por entonces cuando anuncié que, llegado el momento lo llevaré al Parque Rodó, a la Barra del Chuy, si se porta bien también lo llevaré a remar en La Malquerida... pero para empezar una
relación sanamente, sin cosas que reprochar, sin resentimientos, etcétera, llegado el momento le voy a dar un patadón en el trasero que se lo dejaré morado. Después, abrazo y sana amistad.

Mientras tanto, el individuo seguía peleando contra todo, y a dos meses y poco de nacer lucía este aspecto:



















A los tres meses y medio generaba las consabidas discusiones: "¿A quién se parece?". Insisto: es una combinación de mi abuelo Cartaút con Aníbal Troilo en pleno éxtasis:



















El hecho es que el 31 de marzo ya estaba instalado en su casa, el 3 de mayo aquellos 600 gramos peleadores se habían transformado en 4.035, lo operaron de hernia y le dieron el alta al día siguiente...
Lo vi pasar a la salida de la cirugía y fue la segunda vez, porque los fumadores tenemos prohibido acercanos así nos bañemos en ácido nítrico medio minuto antes del encuentro.
No importa. Ya llegará el momento del patadón en el trasero para comenzar una cariñosa relación.

¿Por qué ahora en el blog? Por lo dicho: mi vida es un desorden. Porque detesto el "Día de..." pero... Y porque no soy supersticioso, pero recién se me fue el susto.
Mientras tanto, cierta madraza tiene harto derecho a festejar este primer domingo de mayo. Comercial y todo.

***

El tiempo pasa...

...y hoy es otro "Día de..." En este caso, "...del Abuelo". Supuestamente por el Pepe Artigas, que no es mi abuelo sino bastante más.

Con ese motivo, recibo algunas fotos. En la primera, Juan Manuel transpirando de entusiasmo mientras finge que gatea:


















En esta otra, tomando la mema con el tío Andrés.


















Y, ya que estamos, los championes que le trajimos de Buenos Aires:























¿Cómo era aquello? ¿"En qué lío te estás metiendo", no? Buena, Walter.

***

Otra historia

Como el tiempo pasa, llegó el día en que la cara de Juan Manuel se transformó en una O. Y llegó el postergadísimo primer abrazo.

Ya es otra historia.



























































martes, 8 de abril de 2008

Buenos muchachos equipados para correr

Periodista de Río Branco amenazada de muerte

Según informa la Asociación de la Prensa Uruguaya (APU), la colega Marlene Vaz recibió amenazas contra su vida y la de su familia ayer, 8 de abril, mientras se encontraba en los pasillos del Tribunal de Apelaciones en Montevideo: "Si seguís investigando el caso de los championes robados te vamos a matar, no te olvides de lo que le pasó a tus hijos", amenazó una voz desde un número que fue identificado como de Cerro Largo.
Vaz había publicado una investigación sobre la desaparición de 9000 pares de zapatilla Nike que se encontraban en depósito en una seccional de Río Branco.
La periodista, que recibirá la sentencia sobre su apelación el próximo 24 de abril, se mostró profundamente conmovida ante el hecho que comprueba el trasfondo de presión que vive ella y su familia, dice un comunicado de APU.
En la actual instancia judicial estuvo representada por el asesor letrado de la Asociación, doctor Edison Lanza, y se hizo presente el secretario del Interior de la gremial, Richard Prieto.
APU solicitará una reunión urgente con la ministra del Interior, Daisy Tourné, para ponerla en antecedentes de la situación.