lunes, 25 de febrero de 2008

Chimichurri, Siete Sierras, Pajarito cansado

Una milanesa para el hambriento

Violador de adolescentes, torturador exorbitado, Jorge “Pajarito” Silveira vuelve a declararse en huelga de hambre. Se declaró “autoeliminado” por el gobierno (¿¡!?). Dios le dé larga vida, cuando inicia su segunda protesta.






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Internado en Hospital Militar
Jorge “Pajarito” Silveira comenzó huelga de hambre
El País, 25/2/2008 (En base a EFE).

El coronel retirado Jorge Silveira se declaró hoy en huelga de hambre en el hospital militar en el que está ingresado y culpó al Gobierno uruguayo de “eliminarlo” con su procesamiento por violaciones de derechos humanos en tiempos de la dictadura (1973–1985).

Jorge “Pajarito” Silveira es uno de los ex militares procesados por el secuestro y traslado a Montevideo desde Buenos Aires y otros lugares del extranjero de uruguayos contrarios a la dictadura, algunos de los cuales fueron después asesinados.
En unas declaraciones divulgadas hoy por la emisora FM Gente, Silveira explicó que no quiere vivir más y que está dispuesto a llevar la huelga de hambre hasta sus últimas consecuencias.
“La idea mía es acabar con esto, porque me ha autoeliminado el Gobierno cuando me culpó”, afirmó Silveira. Aunque mostró confianza en la Justicia uruguaya, subrayó que está siendo utilizada con fines políticos.

Silveira y José Gavazzo debían declarar hoy antes el juez Fernández Lecchini, pero tras el comienzo de su huelga de hambre, su comparecencia se canceló.

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Tenía archivados desde noviembre pasado estos apuntes para publicar no sé dónde.

Dos notas en cuatro años
“Chimichurri”, “Siete Sierras”, “Oscar 7”, “Pajarito”

A lo largo de cuatro años, sólo dos artículos de prensa aluden al coronel Jorge Silveira. La primera, de El País de hoy, 3.11.2007:


Silveira inició huelga de hambre
Se niega a que le conecten suero en el Hospital Militar

El ex integrante del Órgano Coordinador de Actividades Antisubversivas (OCOA) de la dictadura, Jorge Silveira inició una huelga de hambre hace 72 horas, en rechazo a su procesamiento por la desaparición de Adalberto Soba en Argentina en 1976.

“Soy inocente, nunca estuve en Argentina. Esto no es para presionar al juez (Luis Charles), no es una huelga de hambre contra el juez. Esto es un tema político que está manejado por el Poder Ejecutivo”, dijo Silveira a El País.
El coronel retirado dejó de ingerir alimentos y solo acepta tomar agua y se negó ayer a que le inyecten suero.
Señaló que su procesamiento y encarcelamiento por la desaparición del militante del Partido por la Victoria del Pueblo Adalberto Soba en 1976, “es una falsedad total” e insistió en que no actuó en actividades represivas en Argentina en la dictadura. Consideró que su encarcelamiento es una forma de “morir de a poco” y que con la huelga de hambre lo que hace es acelerar ese proceso como si fuera “un bisturí”.

Silveira ingresó ayer sobre las 16 horas al Hospital Militar, con un cuadro depresivo, luego de negarse a comer por más de dos días en la cárcel militar de Domingo Arena. Tras ser atendido en emergencia, el militar retirado fue internado en la Torre 6 del nosocomio. A pedido de su familia, Silveira fue internado en la habitación número 15, en la que también se encuentra el ex integrante del Servicio de Información de Defensa (SID), de la dictadura, Ricardo Arab.
En la habitación contigua, la número 14, permanece internado el ex integrante de OCOA, el coronel retirado Ernesto Ramas. Estos dos últimos militares también se encuentran procesados por el caso Soba.

Silveira adelantó que al ingresar al Hospital Militar le informaron que sin su consentimiento, no le podían conectar suero y que sólo si llega a estado de coma, lo podrán hacer pese a su resistencia.
Afirmó que no piensa dar marcha atrás a su decisión y estimó que seguramente volverá a ser procesado por otras denuncias sobre uruguayos desaparecidos en Argentina.

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La otra, de hace casi exactamente cuatro años, publicada en Brecha el 7.11.2003:

Testimonios de la infamia
El coronel Jorge Silveira, violador de menores
La publicación de las fotos del coronel retirado Jorge Silveira desencadenó testimonios sobre una faceta poco conocida de sus antecedentes: el Silveira que, además de torturar, desaparecer, robar niños y asesinar, solía violar y agredir sexualmente a prisioneros adolescentes. La crudeza del relato puede ofender la sensibilidad, pero es ineludible para tomar conciencia de algunos extremos aberrantes de la impunidad.

Por Samuel Blixen

Están tirados en el piso, o recostados contra las paredes húmedas, como objetos inertes. Son unos veinte adolescentes, siete mujeres, quizás trece varones, todos menores de edad. Están desnudos. La única prenda es una venda en los ojos, que puede ser una tela oscura, o una bufanda. El lugar es espacioso, probablemente un sótano. Hay escaleras hacia lo que sería la planta baja, y otras que llevan a un piso superior, a las habitaciones donde están las cadenas, los caballetes, el tacho, la cama con resortes metálicos, la picana. En el sótano se pueden oír los llantos y los gemidos de dolor de los cuerpos cercanos, y también los gritos desgarradores –ecos de sus propios gritos– que vienen de los pisos superiores, de otras víctimas que están siendo torturadas, que no verán, que no conocerán, y es posible imaginar que permanecerán tirados en algún otro lugar del edificio, con sus cuerpos lacerados, temblando de frío y de miedo, en espera de lo único previsible, la próxima sesión de tortura.

Es invierno, fin de junio de 1981. A seis meses del plebiscito que estalló en la cara de la dictadura, los aparatos militares y policiales andan a la caza de los impulsores de las estructuras sindicales y estudiantiles que afloran incontenibles. La víspera del octavo aniversario del golpe de Estado, agentes de la Dirección Nacional de Información e Inteligencia, en previsión de manifestaciones relámpago, hacen una redada de estudiantes del IAVA y de otros liceos. Esta misma madrugada, 27 de junio, los 20 adolescentes son trasladados en una camioneta policial a las dependencias de la calle Maldonado y comienzan a ser torturados. Todo el repertorio –golpes, colgadas, plantones, picana, submarino– tiene un objetivo concreto: ubicar una impresora, una máquina de imprenta que abastece volantes llamando a organizarse, a resistir.

Un oficial de Policía a quien dicen la “Momia”, otro llamado Prezza –que, años después, “estuvo en el tiroteo a una manifestación por el plebiscito del voto verde y que salió fotografiado en los diarios”– y otros oficiales de Policía que se identifican con alias, “Tito”, “Perico”, reclaman por las armas, mientras torturan, pero lo hacen sin convicción porque saben que esos muchachos de entre 15 y 16 años no están armados, ni siquiera están organizados. Pronto se agotará la lista de las preguntas, y los interrogatorios perderán fuerza, sentido, pero la tortura continuará.

“Esto no es nada”, les dicen cuando bajan las escaleras, de vuelta al sótano, a la precaria tranquilidad en tinieblas. “Cuando vengan los duros, los yerbas, ustedes van a rogarnos que volvamos nosotros”. Los duros son apenas voces que los liceales del IAVA aprenden a reconocer y que inevitablemente producen un particular terror: entran en el sótano pateando, gritando, insultando. “Yo soy el jefe, soy el que mando. Yo hago lo que quiero. Los cojo, los mato”. El día que oyó por primera vez ese timbre de voz, Jorge G apenas pudo ver, más allá del borde de su venda, unos pantalones verde grisáceos, unos zapatos comunes y una mano que sostenía una gorra militar. Es una patota que aparece frecuentemente, cada tres o cuatro días, y que todos nombrarán al jefe por el mismo apodo: “Chimichurri”. Cada vez que se oye esa voz de mando, segura, insolente, un estremecimiento involuntario ganará a los prisioneros allí tendidos.

Pronto aprenderán a registrar una sutil diferencia en el tono de los sollozos de las compañeras que Chimichurri elige para interrogar: “Mira esta, está más crecida”, apuntará la voz de otro “duro”, y muy rápidamente asociarán la presencia de esta patota con las violaciones a que son sometidos, sin excepción, varones y mujeres.

Con 16 años, Jorge se mantiene firme después de jornadas ininterrumpidas de tortura, una firmeza elaborada en su corta militancia a base de una preparación mental. Pero ni aún las más duras prevenciones podían anticipar lo que le esperaba el día en que Chimichurri lo conduce a una pieza de lo que supone es la planta baja del edificio. Hay varios hombres que ríen y gritan, excitados, cuando lo arrojan sobre una mesa y lo atan boca abajó para inmovilizarlo. El dolor de la penetración se suma al dolor de las otras torturas, dolores que se fueron acumulando a lo largo de los días; y habrá también el dolor especial de un palo y de un tubo metálico que le produce heridas internas en el ano. Hay aplausos, y hay quien comenta: “Dos al hilo”, a la espera de su turno, pero es la voz inconfundible de Chimichurri la que le pregunta junto al oído: “¿Te gusta?”, mientras le tira de la cabeza hacia atrás.
Para que no hubiera dudas, para que todos comprendieran lo que les esperaba, Chimichurri dirá, cuando devuelve a Jorge al sótano: “Acá se van a volver todos putos”. Mucho después, Jorge comentará: “A mí Chimichurri nunca me interrogó, nunca me preguntó nada, sólo me violaba”, y agregará, al evocar el infierno, una reflexión demoledora: “Claro, cuando te violan no tienen la intención de interrogarte, no te violan para arrancarte secretos, te violan para denigrarte, para quebrarte, y fundamentalmente porque son unos degenerados. Para penetrarte tienen que excitarse”, dice, como si recién entonces accediera a la comprensión de esa conclusión terrible.

Chimichurri y sus secuaces llegan al edificio de la calle Maldonado para interrogar a otros prisioneros, que sufren sus técnicas en otros lugares, allá arriba. Cuando baja al sótano es simplemente para divertirse. Así lo proclama: “Quiero que todos se masturben, queremos verlos”, ordena, mientras patea y pisotea cuerpos desnudos. Chimichurri podrá violar prisioneros maniatados e inermes, pero no podrá obtener colaboración: “Aquí nadie se toca”, gritará alguien desde el suelo y otra voz repetirá la consigna, desde la otra punta. Los “duros”, los “yerbas” deberán contentarse descargando su furia contra los promotores del desacato.

El ataque sexual no es suficiente para estos oficiales de la lucha contra la sedición, estos “duros” que seguramente estaban encuadrados en el Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA). Pretenden que sus víctimas participen de sus desviaciones: “Si me la chupas, no te torturamos”, propone Chimichurri a las víctimas que elige cada vez que viene al sótano. Y descargará su frustración en la violencia de sus reiteradas violaciones.

A medida que pasan los días, la agresión sexual será el acontecimiento exclusivo. Ya no saben qué hacer con esos muchachos, pero igual los sacan del edificio y los trasladan en una camioneta hasta un lugar al que se accede por un camino de tierra. Hay árboles, porque los sujetan contra los troncos y hacen un simulacro de fusilamiento. Después los devuelven al sótano.

El episodio sólo confirma la irracionalidad, como si todo lo que ocurre fuera un contexto chapucero, imaginado a las apuradas, sin convicción, a los solos efectos de facilitar las violaciones contra menores de edad, la mayoría de los cuales no tenían experiencia sexual al momento de su detención. “Muchachos: estos son locos, son capaces de cualquier cosa, hagan lo que les piden porque los van a matar”, les susurra un policía que les trae la comida, que les acerca a veces una manzana, que acompaña a un enfermero. Jorge piensa en el truco del bueno y el malo, pero hay algo incuestionable: la voz de ese policía trasunta miedo; el torturador tiene miedo del violador, miedo a la aberración, a la situación sin límites.

Cada día que pasa –y serán 41 días– confirma que no hay límites: “Esta noche vamos a hacer una orgía”, propone la voz de Chimichurri a unos prisioneros que viven en la oscuridad y que han perdido la noción de la secuencia día–noche. “Una orgía”, repite Chimichurri, e inclinándose sobre Jorge dirá: “Te ganaste la lotería”. Jorge sube las escaleras a tientas, vendado, junto con otros dos compañeros, un varón y una mujer. En una pieza pequeña, abarrotada de gente, Chimichurri ordena: “Quiero que la cojan, queremos verlos”. Jorge y su compañero se niegan. La joven solloza bajito. Chimichurri amenaza, golpea, pero no obtiene la colaboración. Ordena trasladarlos a otra pieza. Los varones son colgados del techo, mediante cadenas. Les quitan las vendas. Chimichurri se acerca y les dice: “ustedes no tienen huevos, ahora van a ver cómo se hace”. Jorge ve a un hombre bajo, de bigotes, muy delgado, “estilizado”, vestido con un uniforme militar de fajina. Más allá, estaqueada sobre una mesa, de espaldas, inmovilizada por varios hombres que la sujetan, está Marina S. Está completamente desnuda, le han quitado la venda, pero el foco de luz intensa que se usa para los interrogatorios deja en una total penumbra al grupo de hombres que la violan, turnándose, riéndose de sus desesperados forcejeos, de su llanto. Los dos prisioneros gritan, insultan, escupen, se retuercen en el aire, y hasta logran golpear con el cuerpo a uno de los violadores que pasa delante de ellos. Finalmente logran atraer su atención, y comienzan a golpearlos. Oyen cómo Marina les grita: “Aguanten”, creyendo que los estaban interrogando y que los obligaban a mirar la violación para obtener información.
Regresan al sótano llorando los tres y los otros comprenden la particular angustia, porque los sollozos se generalizan. Jorge trata de consolar a Marina, una niña que acaba de cumplir 15 años y que en medio de aquella pesadilla sólo atina a decir: “Hubiera preferido que fueran ustedes los primeros”.

Así como los llevaron, un día los soltaron. En medio de una represión de ese invierno, cuando asumía Gregorio Alvarez la Presidencia y cuando comenzaban las conversaciones políticas de los militares con los blancos de la “Comisión de los 10” y los colorados de la “Comisión de los 6”, la detención de los estudiantes liceales quedó sumergida, postergada en las consecuencias de otras redadas, que terminarían con la captura de los dirigentes clandestinos de la CNT y de la FEUU. Los muchachos siguieron viéndose, pero se resistieron a conversar los detalles de aquella experiencia; algunos continuaron con su militancia, otros no; algunos formularon después la denuncia sobre las violaciones y las torturas, otros no llegaron a superar una vergüenza que no les correspondía. Algunos superaron el trauma, otros no. Marina peleó con sus fantasmas durante años y al final desistió de la pelea: se mató de un balazo.

Jorge llegó a identificar a Chimichurri, conversó con otros prisioneros que en distintos lugares, en la Tablada, en el 13 de Infantería, en Automotores Orletti, lo habían visto y habían sufrido sus técnicas. La coincidencia de la reconstrucción de los rasgos físicos tuvo la confirmación con una pequeña foto, borrosa, que atesoraban algunos militantes de los derechos humanos.
Pero fue hace poco más de una semana, cuando La República publicó la secuencia de fotografías tomadas una tarde en la entrada del Círculo Militar, que pudo confirmar sin lugar a dudas: Chimichurri, ahora gordo, panzón, con el rostro abotargado, es Jorge Silveira, coronel retirado. También conocido como “Pajarito”, “Siete Sierras”, “Óscar 7”, el mismo que torturaba a los detenidos en Artillería en 1975 y ya pergeñaba una extorsión para liberar prisioneros mediante el pago de dinero; el mismo que operó en Buenos Aires y que ha sido acusado de la desaparición y asesinato de decenas de uruguayos exiliados; el mismo que secuestró a María Claudia García de Gelman, y robó a la nieta del poeta Juan Gelman; el mismo que continuó la tortura psicológica contra las presas políticas como responsable de la cárcel de Punta de Rieles, el mismo Jorge Silveira es el Chimichurri que violaba adolescentes en los sótanos de la calle Maldonado con el único objetivo de satisfacer sus desviaciones.

Ese es el hombre al que la ley de caducidad le otorgó una impunidad para todos sus crímenes; es el hombre que fue ascendido a coronel por Julio María Sanguinetti en su primera presidencia; es el hombre que fue designado por Sanguinetti, en su segunda presidencia, en el Estado Mayor del Comandante del Ejército; es el hombre que el general Fernán Amado quería tener como colaborador personal; es el hombre que comparte asados con el senador Pablo Millor, con el diputado Daniel García Pintos y con el dirigente pachequista Alberto Iglesias. Es el hombre a quien el presidente Jorge Batlle dejará impune con respecto al asesinato de María Claudia, si decide incluir el caso en la ley de caducidad.

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La nota aludida en Brecha:

Después de 20 años, La República revela el rostro del torturador coronel Jorge “Pajarito” Silveira

El torturador Jorge “Pajarito” Silveira sale del Círculo Militar, intenta ocultar su cara y discute con el fotógrafo. Ante la pregunta “¿Usted es el coronel Silveira?” contesta “No” y vuelve rápidamente sobre sus pasos.

Un hombre gordo, entra como una tromba en la cantina del Círculo Militar, tira el saco de su ambo azul sobre una mesa y dice con rabia: “La puta que los parió, me estaban esperando y me sacaron fotos”. Como si fuera una descarga reitera: “La puta que los parió” y se sienta furioso en una silla. Ese hombre es el coronel (r) Jorge Alberto Silveira Quesada, más conocido como “Pajarito”, “Siete Sierras”, “Chimichurri” u “Oscar 7”, todos alias utilizados en los centros de tortura y muerte de la dictadura y la represión.
Está enojado, furioso, porque quedaban atrás casi 20 años sin fotos. Casi 20 años en los que solamente se mencionaba su nombre, en casi todas las denuncias de violaciones a los DDHH. Casi 20 años en que siguió su carrera militar, ascendió, le mintió a la Justicia Militar, le mintió al Poder Ejecutivo, eludió a la Justicia civil y además eludió los pedidos de extradición de Argentina, Italia y España, donde están radicadas denuncias en su contra.
Lejos quedaron los años en que era amo y señor de las cámaras de tortura del OCOA y se sentía tan impune que mostraba el rostro, y a veces, para impresionar a los “pichis”, hasta se hacía llamar por su nombre.
Vino la democracia, también vino la impunidad, pero sus contactos políticos no pudieron impedir que fuera denunciado por decenas de testimonios.
Silveira estaba nervioso, pero había cambiado tanto físicamente, de aquel oficial delgado, con pelo prolijo y bigote, a la apariencia actual, iba a ser muy difícil reconocerlo. La impunidad alcanzaba hasta a su rostro.

Por eso no quiere fotos, por eso su compañero de tareas, el coronel Manuel Cordero, se esconde cuando sale del juzgado, para que nadie se entere que se tiñó el pelo y que se deja y se saca el bigote para que nadie lo conozca.
Porque Silveira fue quien entregó a la nieta de Juan Gelman a la familia policial que la crió, junto con el “Conejo” Medina, que después fue quien asesinó a la nuera del poeta, María Claudia Irureta Goyena. Silveira sabe y aquí, y también en Argentina la Justicia sabe que sabe.
Porque Silveira era jefe de la tortura en el “Infierno Grande” del 13 de Infantería y sabe muy bien qué pasó con ocho uruguayos que fueron asesinados y enterrados allí: Carlos Arévalo, Eduardo Bleier, Juan Manuel Brieba, Julio Correa, Julio Escudero, Fernando Miranda, Laureano Montesdeoca y Elena Quinteros, esta última ejecutada, de acuerdo con la versión recogida por la Comisión para la Paz.
Porque Silveira por la responsabilidad que tuvo en el “Infierno Grande”, en el Estado Mayor Conjunto y sus vínculos políticos sabe perfectamente cómo fue la “Operación Zanahoria” y qué pasó con los cuerpos de los/las desaparecidos/as.
Porque Silveira estuvo en Argentina, estuvo en Orletti y mintió cuando el fiscal militar Sambucetti lo interrogó el 16 de diciembre de 1988, supuestamente para cumplir con el artículo 4° de la Ley de Caducidad. Mintió, convencido de que los testimonios de los detenidos basados en su voz o en un recuerdo borroso de su cara, no los iba a tener que enfrentar (ver nota aparte).
Ahora todos esos reclamos tienen un rostro y a pesar del tiempo transcurrido y de los cambios físicos, todos los sobrevivientes de la tortura a los que La República mostró la foto lo reconocen sin dudar. Por eso la foto era necesaria, para darle un rostro a la memoria y un rostro a la mentira.
Por eso Silveira estaba furioso, por eso se tapó, por eso increpó y volvió presuroso al Círculo Militar a refugiarse de nada: de una cámara de fotos.
Tanta era la preocupación que denunció ante el Comando del Ejército que lo habían “perseguido para fotografiarlo”, como si fuera un delito e incluso fue a plantear a Inteligencia del Ejército que investigaran quién le había sacado la foto y con qué objetivo.
Por eso la reacción: “La puta que los parió, me estaban esperando y me sacaron fotos”.

¿Quién es “Pajarito”?

Silveira es uno de los emblemáticos de la represión. Estuvo en todos los principales centros de tortura: el “Infierno Grande” del Batallón 13 de Infantería, La Tablada que lo sustituyó a partir de 1977, el Infierno Chico de Punta Gorda, Artillería 1 de La Paloma, el Servicio de Información y Defensa y también viajó asiduamente a Buenos Aires, donde desplegó sus artes, fundamentalmente en Automotores Orletti.
Participó de todas las etapas de la represión y de todas las modalidades, torturó a los militantes del Movimiento de Liberación Nacional desde 1972, torturó a los militantes del Partido por la Victoria del Pueblo entre 1975 y 1977 y torturó a los militantes comunistas, especialmente de la Unión de la Juventud Comunista, hasta el final de la dictadura.
El Organismo Coordinador de Operaciones Antisubversivas (OCOA), se crea en 1971 y sus miembros estaban asignados a diferentes cuarteles; el “Pajarito” ya era uno de ellos.
Hay múltiples testimonios que lo acusan, testimonios de sobrevivientes de cada uno de esos centros de tortura. Silveira, “el Pajarito”, era un tanto especial, le gustaba la tortura, la disfrutaba.
Según los testimonios, se especializaba en particular, en las violaciones y en la “picana”, aunque no le hacía asco a ninguna especialidad de tormento. Si se puede decir así, tenía debilidad por la gente joven.
Fuentes militares dijeron a La República que sus propios “compañeros de tareas” desconfiaban de él: “Llevaba las cosas a extremos enfermizos, torturaba por torturar, a veces durante días, sin preguntar nada”.
Su crueldad fue relatada no sólo por ex presos, sino también por militares. En la edición de la revista Posdata del 26 de abril de 1996, en la nota titulada “Secretos de la Dictadura II”, dos ex colaboradores del S2 (Inteligencia) del Fusna relatan: “Hubo un evento muy desagradable ahí cuando llegó un capitán de OCOA un día, que había uno en la “máquina”, colgado. Este oficial de OCOA pregunta: ¿Lo puedo interrogar? (la pregunta se la hace al teniente de navío Juan Carlos Larcebeau, S2 del Fusna). Este responde: “Bueno interrógalo”. Lo conecta y se afirma en el “teléfono” y empieza a darle y a darle y darle... y el otro empezó a cimbrarse, a cimbrarse, y empezó a largar espuma por la boca y le dio un ataque. Llamamos al médico. Quedó duro. Y Larcebeau se calienta y le saca la “máquina” al capitán de OCOA y le dice: “¿Qué hacés?, ¿sos tarado?, ¿para qué hacés esto? Le estás dando y dando y ni siquiera le preguntás nada. ¿Vas a matar a un tipo?”, y el capitán de OCOA: “No, si cuando se mueren hacen cric (hace un gesto)”. En testimonio posterior ante un organismo de DDHH los oficiales de la Armada reconocen que el capitán de OCOA al que hacían referencia es Jorge “Pajarito” Silveira.

Era tal la impunidad y por lo tanto el convencimiento de que no habría ninguna consecuencia por sus actos, que Silveira muchas veces torturaba e interrogaba a cara descubierta. Es decir, hacía levantar a veces las vendas o las capuchas de los detenidos y mostraba su cara, tanto en Uruguay como en Argentina.
Es más, la dictadura lo colocó a partir de 1977 como jefe de celdario del campo de concentración femenino de Punta Rieles, oficialmente denominado Establecimiento Militar de Reclusión N° 2 (EMR2). Se permitió así la prolongación de la tortura, las presas tenían como encargado del celdario al hombre que había torturado a muchas de ellas y que encabezó todas las operaciones de tormento psicológico y de hostigamiento dentro de la cárcel
Pero además Silveira, no se limitó a su papel en Punta de Rieles: durante días desaparecía del Penal, en realidad era para concurrir a La Tablada y participar personalmente de las sesiones de tortura a los militantes comunistas que caían en esa época, fines de los 70 y principios de los 80.
La permanencia y los vínculos políticos
Desde 1980 Silveira revistó en el Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Conjuntas (Esmaco), desde donde se condujeron las conversaciones con los partidos políticos para la reapertura democrática. Fue jefe de administrativos en el Palacio Legislativo, donde operaba el Consejo de Estado, farsa de Parlamento montado por la dictadura, en el que se desempeñaron los civiles que se prestaron para apoyar al régimen. Prestó servicios bajo las órdenes del coronel Washington Cressi con quien había trabajado en el EMR 2.
Tras el retorno a la democracia y pese a ser mencionado en múltiples denuncias sobre violaciones a los DDHH, Silveira permanece en servicio e incluso sigue ascendiendo dentro del Ejército. Siempre vinculado a la logia Chucrut, con fuertes relaciones con el Partido Colorado, en particular con el sector político del ex presidente Julio María Sanguinetti.
Dejado de lado hasta cierto punto, como la mayoría de los miembros de su logia, durante el gobierno de Luis Alberto Lacalle vuelve a los días de gloria, durante el segundo mandato de Sanguinetti, cuando es ascendido al Estado Mayor Personal del nuevo comandante en Jefe del Ejército, el teniente general Fernán Amado. La noticia de esa designación, mantenida en secreto por el gobierno, aparecida en La República en abril de 1996, provoca amenazas de muerte y seguimientos.
Silveira, según fuentes militares, era la mano derecha de Amado para gestionar compra de armas y otros negocios en el Ejército, aprovechando sus vinculaciones.
Silveira trabajó estrechamente con legisladores y ex legisladores del Partido Colorado vinculados a negocios de importación y exportación y también mantiene una fluida relación con el polémico empresario Igor Svetogorsky, acusado de entregar comisiones y favores para venderle al Estado, especialmente armas al Ejército.
De hecho, cuando La República logró fotografiarlo, salía de compartir un almuerzo con Svetogorsky en el Círculo Militar, en donde habían visto junto con otros militares retirados y políticos colorados, habitués del lugar, un partido de Uruguay.
Silveira además fue uno de los más activos animadores de las reuniones entre represores, que La República denominó “Logia del Aquelarre”, para ver cómo enfrentaban los pedidos de extradición del exterior y también cómo se manejarían ante las investigaciones de la Comisión para la Paz y las denuncias ante la Justicia en nuestro país.
Fue y sigue siendo un cuadro de inteligencia militar, con vinculaciones económicas y políticas, operador de espacios de poder dentro y fuera del Ejército y, como no podía ser de otra manera, formado desde temprana edad en la Doctrina de la Seguridad Nacional por los EEUU en la Escuela de las Américas, adonde fue en 1968, cuando tenía 23 años.

Apuntes para un prontuario

Silveira nació el 20 de setiembre de 1945 e ingresó al Ejército en el año 1965, pertenece al arma de Artillería, al igual que Cordero y Gavazzo entre otros. A pesar de las múltiples denuncias en su contra, que tomaron incluso estado parlamentario, siguió con su carrera y pasó a retiro como coronel en el año 2000.
En 1968 como cadete realizó estudios en la Escuela de las Américas , donde se formaron todos los torturadores del continente. El curso fue: Special Cadet Course.
En 1971 se desempeña en el Grupo de Artillería Nº 1, con sede en La Paloma.
Según testimonios recopilados y ordenados por Madres y Familiares de Detenidos Desaparecidos, durante los años 1972, 1973 y 1974 en el Grupo de Artillería Nº 1, integra el equipo del S2 con el grado de teniente, junto al mayor José Gavazzo, capitán Mario Mouriño, capitán Tabaré Acuña, entre otros. Muchos testimonios de militantes del MLN detenidos en dicha unidad hablan de los interrogatorios y torturas de “Chimichurri”, como es el caso de Carlos Caillabet, Sixto Marrero y otros.
A su vez, va a interrogar a otros militantes del MLN en otras unidades militares, como es el caso de María Elia Topolansky, quien estando detenida en el Batallón de Infantería Nº 8 (en Paysandú) es interrogada por Silveira en el año 72.
En 1974, en el período en que desapareció Eduardo Pérez (a) “el gordo Marcos”, uno de los que participa en los interrogatorios y torturas de todo el grupo de militantes del MLN detenidos en Artillería 1 en esa época, sigue siendo el “Pajarito Silveira”, así lo señala el testimonio del ex diputado Víctor Semproni.
En 1976 y ‘77 revistando en la División de Ejército I es asignado directamente a OCOA. Varios de los militantes comunistas y del PVP torturados en el “300 Carlos”, ubicado en el galpón del Servicio de Material y Armamento, en el predio del Batallón de Infantería Nº 13, lo identifican como uno de los oficiales que los interrogaba. Varias de las detenidas en “el Infierno”, a pesar de estar con los ojos vendados, lo reconocen como uno de sus torturadores cuando éste llega como responsable del celdario al EMR 2 (Penal de Punta Rieles) en febrero del ‘77.
En 1976 asciende a capitán.
Dice Ricardo Gil, detenido el 28.03.76: “Nuestra detención en marzo de 1976 marcó el inicio de la represión desatada contra el PVP, tanto en Uruguay como en Argentina. Estando detenido en La Paloma, en dos oportunidades se presentó Silveira a interrogarme sin que me pusieran venda ni capucha. Los soldados lo mencionaban por su apellido o por su sobrenombre indistintamente: Silveira o Chimichurri. Cuando me trasladan al “Infierno” (300 Carlos en Infantería 13), lo identifico como al oficial que llaman como “Siete Sierras” u “Oscar Siete”.
Durante los operativos contra militantes del PVP en Argentina en julio de 1976, uno de los “uruguayos” que participó en los secuestros junto a los “argentinos” era el capitán del Ejército uruguayo Jorge Silveira. Dice Ana María Salvo: “Me llevan a lo que posteriormente se conoce como Automotores Orletti. En el lugar donde me ponen había mucha gente detenida. Se oían gritos y la radio muy alta. Todas las personas presentaban muestras de haber sido muy torturadas. Al poco rato de estar allí me suben por una escalera y me interrogan.
El primero en hablar es el oficial Juan Manuel Cordero, quien me conocía por haber allanado varias veces mi casa en Montevideo durante el año 72. También estaban Jorge Silveira y Nino Gavazzo, que me habían interrogado y torturado en Montevideo, en el cuartel de La Paloma en febrero de 1974”.
Cuando este grupo fue trasladado al Uruguay clandestinamente y llevado para continuar con los interrogatorios al local del “Infierno chico” (la casa de Punta Gorda, “300 Carlos R”), donde actuaba OCOA, uno de los oficiales activos continúa siendo Silveira. En cambio en el local de Bulevar Artigas y Palmar, donde funcionaba el SID, no era del staff permanente. Sin embargo concurría asiduamente, y se le vio en varias oportunidades cuando estaba detenida en este lugar, María Claudia García de Gelman. Según los testimonios de Ana Inés Cuadros, Ariel Soto, Víctor Lubián y varios otros, “llegaba siempre en un VW color blanco”.
En enero del ‘77 cierran como lugar de detención de prisioneros de OCOA el “300 Carlos”, ubicado a los fondos del Batallón de Infantería Blindado Nº 13, y abren como nuevo local de OCOA el “Infierno” en La Tablada. Varios de sus miembros son asignados al Establecimiento Militar de Reclusión Nº 2 (Penal de Mujeres en Punta Rieles) y llegan cuatro de los oficiales que habían torturado a los militantes del Partido Comunista en el “Infierno” o “300 Carlos”. Estos eran: el mayor Victorino Vázquez, el teniente Roberto Echavarría y los capitanes José Luis Parisi y Jorge Silveira. Dicen las ex presas: “En general eran asignados a los penales los oficiales que por una razón u otra eran castigados. Muchas veces por haber matado en la tortura a algún detenido sin haber terminado con el interrogatorio”. De hecho en el “300 Carlos” durante el ‘75 y ‘76 murieron unos nueve detenidos.
Testimonios como los de las militantes comunistas Rita Ibarburu, Sara Youtchac, Selva Brasselli, y varias más dan cuenta del “Pajarito” Silveira como el responsable del celdario. Sin embargo era de los que desaparecía por días y por una razón u otra, más tarde se enteraban que había estado interrogando detenidos en otras dependencias.

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Este es el hombre que inició una segunda huelga de hambre en defensa de ¿su inocencia?
Larga vida, “Pajarito”. Larga vida y larga memoria.
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Una milanesa para el hambriento
Ya publicado lo anterior, la Juventud Socialista se presentó en el Hospital Militar, donde está internado Oscar Siete. Le llevaban una carta:

Montevideo, 25 de febrero de 2008.

Jorge Silveira
Nos hemos enterado por la prensa que ha decidido llevar adelante una huelga de hambre.
Los militantes de la Juventud Socialista y el Partido Socialista del Uruguay le venimos a entregar un plato de comida caliente y esta carta, para exhortarlo a cambiar su decisión.
Usted es un militar que eligió torturar y violar a mujeres y hombres durante la dictadura. Ahora ha elegido llevar adelante un nuevo acto de cobardía, como es el de no enfrentar a la justicia uruguaya.
Aliméntese, tome sus medicamentos, haga buen uso de todos los derechos que cualquier ciudadano, incluso un reo como usted, tiene.
De esta manera, evitará que sus últimas acciones en vida sean, también, cobardes.
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Hasta ahí, bien; era una carta. Pero, efectivamente, le habían llevado comida caliente. Cuando los periodistas les preguntaron en qué consistía esa comida, el dirigente juvenil Nicolás Núñez explicó, con inocultable fruición: “Una milanesa al pan. Y completa, ¿eh?. Pero no se la aceptaron. Ni a la carta.

jueves, 22 de noviembre de 2007

Nunca hagas cuentas a las seis de la mañana

Juicios contra el Estado: una ganada entre tantas perdidas


La reciente condena a pagar a los ex socios del Banco Comercial 140 millones de dólares más U$S 10 millones anuales de intereses, se sumó al juicio que, ahora en negociaciones, obliga a pagar U$S 244 millones a la fugaz concesionaria de un canal de TV para abonados del interior, entre 2.000 juicios en los que “arriesgamos unos U$S 600 millones”. En ese panorama, la Justicia redujo a una diezmilésima parte los honorarios de un abogado en la demanda por la TV para abonados.


Rumbosur, 4/5/2006.


Creada en la última por ley presupuestal y formada hace unos meses, la Defensoría del Estado –dependiente del Ministerio de Educación y Cultura para centralizar las demandas contra los dineros públicos— está en una etapa preparatoria de su tarea, recabando datos y apuntando a un reordenamiento marco de los servicios que afrontan litigios.
El subsecretario de Educación, Felipe Michelini, adelantó que existe una ausencia de protocolos para guiar a los abogados que defienden al Estado a la hora de llegar a instancias de negociaciones y conciliaciones. “Por no tener protocolos claros para negociar, es sumamente posible que estemos perdiendo más que lo inevitable; se puede llegar a importantes ahorros en los casos que perdamos”, comentó a rumbosur. “Por más que contemos con buenos profesionales en las salas de abogados, les faltan criterios claros y recursos”; de allí la necesidad de establecer protocolos de actuación comunes.
Una de las tareas de la Defensoría será estudiar qué deja como enseñanza el fallo reciente de la Justicia estadounidense referido al Banco Comercial, además de los 140 millones de dólares a pagar. Y qué enseñanzas deja también el litigio de Ana María Troncoso contra el Ministerio de Defensa (MDN), el más importante desde que el monto a pagar asciende a 244 millones de dólares.


“El más grande”

Todas las puertas estaban abiertas.
Eran todos camaradas.

En febrero de 2005, faltando 15 días para que asumiera el nuevo gobierno, a los uruguayos se les cortó la respiración cuando el entonces diputado Víctor Rossi denunció que un sistemático “olvido” en el cumplimiento de distintas instancias judiciales hacían “difícil creer que sólo fueron torpezas o errores” en la demanda de Troncoso.

Cuando el tema llegó al Parlamento, durante la pasada legislatura, el senador José Korzeniak lo calificó como “un acomodo” en el “juicio contra el Estado más grande de la historia”. El tiempo parece darle la razón: un funcionario jerárquico del Ministerio de Defensa, el doctor y coronel Hugo Permuy Brito fue procesado por actuar en connivencia con los reclamantes, el doctor Germán Amondarain fue sumariado, y el técnico que participó en la estimación del “perjuicio” fue objetado. Pero el juicio ya estaba perdido.

Los daños y perjuicios reclamados por Troncoso y sus abogados son más de 54 millones de dólares por 77 mil abonados que calculan en pequeñas poblaciones canarias, más 47 millones y medio por lucro cesante, más 100 millones por daño moral de ella y de su esposo, más los gastos del juicio.

Rossi había llamado a Comisión al ex ministro de Defensa Nacional, Yamandú Fau, y al ex subsecretario Elías Bluth, en enero de 2004. Es que el MDN pedía auxilio urgente para salir peleando “de atrás” en un juicio con particularidades muy llamativas.
Todo comenzó en agosto de 1993, bajo la administración Lacalle, cuando Troncoso fue beneficiada con varias frecuencias de televisión para abonados en localidades de Canelones, por sucesivas resoluciones del MDN. Quien actuó en esas concesiones fue el subdirector nacional de Telecomunicaciones y sobrino del entonces ministro de Defensa Nacional Mariano Brito, Hugo Permuy Brito. Estaba de licencia del director, coronel Esteban Hackenbruch, pero cuando volvió a sus funciones, un mes después, las frecuencias fueron revocadas a instancias del propio Ministerio (fundado en que no debió haberlas concedido porque no estaban disponibles) o de la Justicia, por acción de empresas competidoras.
Troncoso recurrió contra esa revocación pero, un año después, en septiembre de 1994, el MDN no hizo lugar al recurso. Fue otra irregularidad: la resolución había quedado firme automáticamente al no existir un pronunciamiento en el plazo de 150 días, pero el Ministerio se tomó el trabajo de resolver expresamente algo que ya estaba resuelto siete meses antes por el solo transcurso del tiempo. Con eso, dejaba abiertas otras instancias que los reclamantes ya habían perdido. Pero esa “torpeza” era poco en comparación con lo que vendría.
Inexplicablemente, durante el segundo gobierno de Julio Sanguinetti, el nuevo ministro de Defensa –el nacionalista Raúl Iturria— tres años y medio después de vencidos los plazos y sin que hubieran variado los elementos de juicio, hizo lugar el 18 de febrero de 1998 a aquel recurso de 1993 rechazado expresamente en septiembre de 1994. El MDN revocó la resolución que había dejado sin efecto la concesión de las frecuencias, cuando lo único que correspondía era devolver el expediente al archivo sin más trámite.
Esta resolución dio los fundamentos a Troncoso para demandar al MDN, ya que el propio Ministerio reconocía que obró sin razón, y además habilitó nuevamente los plazos para que volviera a reclamar las frecuencias.
Basándose en esa resolución, Troncoso argumentó que ahora las frecuencias ya no le servían y reclamó los “daños y perjuicios” sufridos por aquella lejana revocación de los permisos. “Daños y perjuicios” que no eran pocos: entre abonados y lucro cesante casi 100 millones de dólares, y nada menos que 100 millones por daño moral de ella y de su esposo, más los gastos del juicio.


Más “desidia”

La Sala de Abogados del Ministerio, en lugar de responder a la demanda por daños y perjuicios, dejó vencer los plazos mientras discutía aspectos procesales del trámite. Cuando el MDN recurrió a su vez contra el fallo judicial que había aceptado la demanda, la Justicia sentenció que, ya que el propio Ministerio le había dado trámite indebidamente, la sentencia estaba firme. El MDN había perdido la oportunidad de defenderse, y quedaba obligado a pagar.
Fue entonces que, en 2004, el Ministerio contrató a los doctores Juan Andrés Ramírez, Alejandro Abal Oliú y Eduardo Carbajales Marginet, integrantes del estudio jurídico Herbert, Xavier de Mello, Ramírez y Abal (HRXA) para que intentara reducir el monto a pagar. Y fue en ese momento que el juicio tomó estado público, cuando el Tribunal de Cuentas pidió autorización al Parlamento para contratar en forma urgente a ese estudio. Los honorarios de HRXA, según el contrato, son nueve cuotas semestrales de 18.917 dólares más el 0,075% de rebaja que consigan sobre el monto de la demanda.
El entonces subsecretario de Defensa, Elías Bluth, fundamentó la contratación en que el MDN había quedado “en estado de indefensión”. Y el ministro Yamandú Fau terminó comprometiéndose a investigar por qué, desde 1993 hasta 2003, “la Sala de Abogados del MDN y los responsables de esa cartera habían cometido tantos errores, no se habían presentado a tantas instancias, habían dejado pasar tantos plazos” que, señaló Rossi, “resultaba sospechoso pensar que todo fuera sólo por negligencia”.

Paralelamente a este intento por reducir la indemnización, el juez Rolando Vomero procesó al abogado Hugo Permuy Brito al probarse que, siendo subdirector de Telecomunicaciones y abogado del Ministerio, fue el autor intelectual del juicio. Un análisis semiótico demostró que los escritos presentados por Troncoso habían sido redactados por él, pero además actuó como testigo e incluso firmó como abogado de la demandante. Cerrando el círculo, el abogado de Permuy Brito en esta instancia es Adolfo Gutiérrez, el mismo que representaba a Ana María Troncoso.

Seguramente el Estado pagará gustoso los 8.000 dólares que corresponden a Ramírez y asociados como 0,075% del total ahorrado por honorarios en uno de los juicios iniciados por Miguel Sofía, quien aspiraba a más de 10 millones de dólares.
Por otra parte, fue recusado el perito contador Néstor Camusso, quien intervino en el cálculo de los presuntos daños reclamados al MDN (y cobró por ello honorarios de U$S 25.000). Es que la Justicia le había condenado con prisión por estafa, en otro caso en el que se le tipificó abuso de inferioridad psicológica de la víctima.


Un poquito menos

El miércoles 26, el doctor Sofía, esposo y abogado de la demandante, tuvo un revés cuando un Tribunal de Apelaciones puso fin a su pretensión de cobrar más de 10 millones de dólares de honorarios por una de las instancias en el juicio. El patrocinante del Ministerio, Juan Andrés Ramírez, obtuvo en primera instancia que el juzgado rebajara los honorarios de Sofía a 5.000 dólares, y en una nueva apelación el Tribunal los fijó en 1.250 dólares, una diezmilésima parte de lo reclamado. Ramírez argumentó que no existe derecho a cobrar costos cuando se litiga en causa propia, como es el caso, y los ministros del Tribunal fallaron que no corresponde pagar honorarios sino únicamente los gastos.
Según lo explicaba en enero de 2004 el entonces ministro Fau en el Parlamento, el monto se refiere sólo a una instancia particular del proceso, para la cual “el abogado ha estimado sus honorarios en la cifra exacta de 10 millones 661 mil dólares”. Seguramente el Estado pagará gustoso los 7.949,06 dólares que corresponden a Ramírez y asociados como 0,075% del total ahorrado.

Los juicios siguen porque, como informaba Fau, “si [el doctor Sofía] llegara a tener éxito en toda la gestión que ha emprendido, los honorarios por ese incidente, más los que percibiría por los juicios que debió entablar para los reclamos totales, ascenderían a la suma de 40 millones de dólares. [...] Yo tengo obligaciones institucionales que me exigen ser muy cauto y muy respetuoso en las afirmaciones que pueda realizar (...) en la Comisión Permanente del Poder Legislativo, pero en otra instancia me sobrarían adjetivos para calificar una reclamación de daños por 240 millones de dólares y el pago de honorarios a un señor abogado por 40 millones de dólares”.
Razonando al contrario que Fau, si quien tuviera éxito absoluto fuera el estudio de Ramírez y lograra abatir en la misma proporción todos los montos reclamados, el Estado debería pagar (jugando con las cifras a título meramente especulativo) sólo 28.773,60 dólares a los reclamantes, más las nueve cuotas semestrales de honorarios al estudio HRXA, que suman 170.253, más 183 mil dólares por concepto de 0,075% de lo ahorrado, lo que totalizaría 382 mil dólares y algunas pelusitas.
El Estado habrá ahorrado más de 243 millones de dólares, el estudio HRXA se habrá ganado en buena ley casi 353 mil dólares de honorarios, y todos felices. Todo porque, el 18 de febrero de 1998 algunos abogados y gobernantes exhumaron del archivo un expediente muerto para dar la razón a quien estaba esperando esa resolución para iniciar una demanda.
Ramírez adelantó a rumbosur que reclamará “costas y costos” a los demandantes (Troncoso y Sofía deberían pagar incluso los honorarios del estudio HRXA). Otro cantar es que el Estado pueda resarcirse efectivamente en sus ex “servidores” el daño padecido.


Banco Comercial

Según el fallo reciente, se deberá abonar 100 millones de dólares más honorarios e intereses a los bancos J.P. Morgan, Crédit Suisse y Dresdner Bank como devolución del monto que colocaron para capitalizar al Banco Comercial en enero de 2002. La Corte del Distrito Sur de Nueva York desestimó un reclamo de Uruguay, representado por un estudio de abogados estadounidense, ya no es posible promover otros recursos, y sólo queda pagar unos U$S 140 millones más intereses de 10 millones al año.
La demanda de los socios del Comercial fue presentada en enero de 2003, invocando incumplimiento del contrato de capitalización del banco firmado el 26 de febrero del año 2002. Según ese contrato, suscrito por el ex ministro de Economía Alberto Bensión, el Estado debía capitalizar al Banco Comercial junto con los bancos demandantes. En caso contrario, los socios podrían exigir que el Estado comprara las acciones por U$S 100 millones.
Los derechos al cobro de los bancos se encuentran embargados por ex ahorristas del Banco Comercial y de la Compañía General de Negocios, medida preventiva hasta que se emita la sentencia definitiva.

El banquero Paul Elberse fue contratado por U$S 20.000 mensuales más gastos personales que promediaban otro tanto. Su remuneración generó polémica, se negó a renunciar pero dejó la posibilidad de negociar su salida. Alfie lo destituyó sin indemnización, pero Elberse ganó un juicio por más de un millón de dólares.

La sentencia lleva a considerar cómo enfrentar litigios fuera de fronteras, y con qué criterios contratar estudios jurídicos en el exterior. “Hay una indefensión muy grande del Estado en un mundo global. También nos faltan protocolos para definir cómo contratar asesorías extranjeras”, destacó Michelini.
El antiguo vicepresidente del Nuevo Banco Comercial, Paul Elberse, ya había ganado un juicio por despido arbitrario, y el Estado quedó obligado a pagarle un millón 200 mil dólares.
Tras la crisis de 2002, el gobierno creó el Nuevo Banco Comercial. “El criterio técnico (fue) encontrar a quienes pudieran ayudar a crear un banco en dos meses”, explicó entonces el ex ministro Alejandro Atchugarry en nota al Parlamento. “Se optó por el ex gerente del Banco Comercial SA, quien había sido convocado desde Estados Unidos de América y contratado por el Estado en febrero de 2002 para asumir la dirección y gerenciamiento de dicho banco, a partir de la remoción de los directores designados por los antiguos accionistas”.
La remuneración de Elberse generó controversia: sumado al pago de gastos personales, trepaba a los 40.000 dólares mensuales. Como consecuencia de la tormenta política, el entonces ministro de Economía, Isaac Alfie, reclamó la renuncia de Elberse, pero éste se negó aunque abrió la posibilidad de una salida negociada. Alfie respondió ordenando al directorio del Nuevo Comercial, en octubre de 2003, que destituyera a Elberse. El contrato –suscrito por el ex ministro Alberto Bensión— le daba derecho a indemnización, y su reclamo prosperó cuando expiraba el gobierno colorado, en diciembre de 2004.


***

¿Demencial o calculado?

El entonces diputado Víctor Rossi insinuó que en realidad nunca existió interés en explotar las frecuencias de TV para abonados que hoy puede costarnos U$S 244 millones, sino en generar la demanda. Lo hizo elípticamente al preguntar en la sesión del 27 de enero de 2004: “¿Qué se buscaba con la revocación de la revocación? Es evidente que si lo que se quería era dar las autorizaciones para el suministro de TV por cable y asignar las frecuencias radioeléctricas necesarias, todo se arreglaba con una nueva resolución favoreciendo a los empresarios demandantes, sin vincularlo con las resoluciones anuladas”.
En la misma sesión, el senador José Korzeniak fue explícito: “Creo que este acomodo se gestó hace muchos años”, dijo. Respecto al esposo y abogado de la reclamante, Miguel Sofía, agregó: “Se trata de un hombre que, sobre todo en el período de la dictadura, tuvo una vinculación estrechísima con algunos círculos del Ministerio de Defensa Nacional. Inclusive, esa vinculación posibilitó que fuera a Estados Unidos integrando el cuerpo diplomático uruguayo [...]. En ese país cometió un delito: robó en un supermercado. Entonces, lo trajeron para acá y fue sancionado por el propio Ministerio de Defensa Nacional. Sin embargo, quedó con una vinculación fuerte y con un conocimiento muy completo de muchas de las cosas que habían pasado en el Ministerio de Defensa Nacional durante la dictadura”.




viernes, 2 de noviembre de 2007

Maniceeerooooo

De la calle al libro

El Manicero, publicado en Opción, El Dedo y Guambia, es un hito en la historieta uruguaya.

Ahora, con el apoyo de los fondos concursables del MEC, se publica un libro que recopila aquellas recordadas páginas. La obra será presentada por el Taller de Caricatura e Historieta, de Tunda Prada y Ombú, el viernes 9 a las 19.30 horas en El Lobizón (ex El Ciudadano, ex Sorocabana), Yi entre 18 de Julio y Colonia.

El bloguero no oculta su amistad con y respeto por su guionista, Carlos Di Lorenzo (Licenciado Dilo), ni su admiración por el dibujante, Fermín Hontou (Ombú).

Como homenaje anticipado, una tira publicada originalmente en Opción, en febrero de 1982, y recogida en el 'Número Gordo' de El Dedo (1982, sin fecha). En noviembre de ese año debían efectuarse las elecciones internas en los partidos políticos, en una época en que, para hablar de política y partidos (sobre todo de algunos), había que disimular con fútbol. Porque, por ejemplo, estaba proscripta la izquierda, y los dirigentes de los entonces 'partidos grandes' insistían en que la izquierda podía apoyar a los candidatos que les resultaran más 'afines' entre los blancos y los colorados. Los autores firmaban como Ferlos y Carlín.

miércoles, 31 de octubre de 2007

Los elegidos de las estrellas

A correr, que se acaba el mundo

En algo estamos todos de acuerdo: algún día, se extinguirá en la Tierra la vida tal como hoy la concebimos. Para algunos será dentro de millones de años, para otros dentro de muy poco. Ya antes de que se anunciara la guerra del Golfo Pérsico había quienes predicaban un final abrupto y cercano. Lo sabían, dicen, porque los extraterrestres se lo avisaron con tiempo para prepararse y ser rescatados.
Se consideran los elegidos de las estrellas, y se aprestan a ser transportados a otros planetas, otras galaxias u otras dimensiones. “Puras patrañas”, sostienen otros. No hay ovnis, no hay mensajes telepáticos, no se sabe siquiera dónde puede haber vida en el universo.
Pero los peregrinos de la Misión del Arca (y otros grupos cuyos nombres ignoramos) marchan hacia la estancia La Aurora, en Salto. Allá aparecen ovnis, hay una ciudad subterránea, allá, serán iluminados.
“Fantasía, locura y estafa”, responden desde La Aurora, donde niegan tener relación alguna con los fenómenos que la gente atribuye al lugar. Aviso a los navegantes: La Aurora está cerrada.
La República, suplemento Exclusiva, 20 de enero de 1991.

Filósofos y novelistas primero, científicos y noveleros después, hay entre los terrestres (“terrícolas” según lo literatura de hace unas décadas) quienes no cesan de mirar al cielo y preguntarse si estamos solos en la inmensidad.
Sin duda, la Inquisición habría quemado a quien se atreviera a negar que el hombre es la única criatura de Dios. De hecho, Galileo debió arrepentirse de sostener que la Tierra era sólo uno de los planetas que giraban alrededor del Sol. Giordano Bruno, en cambio, no tuvo tiempo de arrepentirse: lo quemaron vivo por sostener lo mismo poco antes que su más célebre continuador.
Primero mirando simplemente al cielo, después auxiliándose con telescopios, más tarde escuchando los sonidos del espacio y utilizando las últimas conquistas tecnológicas (espectrómetros, satélites, sondas), miles de científicos en todo el mundo siguen formulando ecuaciones, extrapolando conocimientos, arriesgando causas a partir de los efectos. Y la pregunta sigue planteada: ¿Hay alguien allí?

Los extraterrestres avisan a quienes
“están en la luz”:
en el otoño apagón, y en 20 meses nada más
.


Sin otro instrumental que sus propias mentes, algunos responden sin dudar que sí los hay. La mejor demostración, según afirman, es que se comunican telepáticamente con ellos, e incluso los ven. Los últimos mensajes que dicen haber recibido algunos grupos son inquietantes: durante el próximo otoño (1991) se producirá un “gran apagón”, y en veinte meses se acabará el mundo. Vendrán grandes naves extraterrestres a recogerlos en lugares preestablecidos, y los llevarán a “otra dimensión” (o directamente a otros planetas, según las distintas versiones). Los elegidos de las estrellas serán los fundadores de otra Humanidad.
No todos los grupos reciben los mismos mensajes. “Hay que diferenciar telepatía de mentalismo”, explicó a Exclusiva un ex integrante de la ahora disuelta Misión Rama. Es como cuando en una misma onda de radio se cuelan varias estaciones, añadió: parte de los “mensajes” pueden ser elaborados por el propio receptor, o simplemente captar “vibraciones” que no vienen del espacio.
Pero ¿hay alguien allí?

PARTIRÁ, LA NAVE PARTIRÁ

Algunos grupos trabajan en clave absolutamente mística, otros aseguran utilizar procedimientos científicos. Todos ellos tienen en común una visión apocalíptica: el mundo se aproxima a su fin, la Tierra será devastada por cataclismos (naturales, cósmicos y/o provocados por el hombre) y sólo un reducido número de elegidos será salvado. Éstos deben prepararse para recibir la señal de los hermanos de “otras dimensiones”. Se trata de un salto cualitativo, explicó un integrante de la Misión Rama.
Allí surgen diferencias. Para ese entrevistado, los mensajes no contienen “órdenes ni guías de acción”, como tampoco detalles precisos sobre los hechos que habrán de ocurrir, aunque sí algunas pautas. Todos ellos coinciden en que se aproxima a la Tierra el planeta Arcóbulos, y su cercanía producirá cambios sustanciales dentro de dos años. Para la Misión del Arca y otros grupos que no hemos podido identificar sino aproximadamente, en cambio, los datos son muy claros: hay que desprenderse de todo y dirigirse ya a los lugares donde se producen los contactos con los “hermanos”. En el Uruguay, el punto principal es la estancia La Aurora, en el departamento de Salto. Allí, según todos esos grupos, existe lo que algunos describen como una alta concentración de energía, explicada por otros como la existencia de una ciudad subterránea. Existirían tres de esas ciudades subterráneas en América del Sur: Erks, en Córdoba, Argentina; Mitzilián, en Perú, y La Aurora. Preguntados a qué profundidad se encuentran esas ciudades subterráneas, responden que es imposible contestarlo porque “están y no están” al mismo tiempo, dado que sólo existen “en otra dimensión”.
No sólo existen esos puntos. Hay otros, como el valle de Elgui, en el sur de Chile, hacia donde quienes reciban el llamado para la “evacuación” serán conducidos por los “Guías que están en la luz”, o los “hermanos mayores conectados con los extraterrestres”.

MYRNA, DE PARTE
DEL MAESTRO JESÚS

Exclusiva obtuvo material escrito por “Myrna”, quien aparentemente sería una de las “Guías” que se encuentran en contacto con ET. Dado que, según esos grupos, Jesucristo fue un ET, no resulta extraño que Myrna se comunique con él.
“Como antaño fue, mis doce apóstoles fueron mi gran familia. Pero debimos separarnos para bien de los demás, para un plan de servicio”, les dice “el Maestro Jesús” a través de Myrna.
“Pues yo os digo: hasta ahora os habéis mantenido fusionados como mi enorme familia espiritual, como un rebaño. (...) Os pido: haced trabajos, diseminad vuestra luz en pro de la evolución de vuestros hermanos. Esa es la tarea misional”.
En diálogo con los discípulos, “el Maestro Jesús” debe vencer algunas resistencias y disipar dudas:
“La misión que ahora han tomado reencarnadamente es una misión prometida desde el principio cíclico de esta era. Imaginad entonces si negárais ese paso a vuestra alma, ¡cuántos retrocesos podréis acarrearos! Pero cada uno hará según su libre decisión”, concede.
Sin embargo, debe insistir ya que varios discípulos manifiestan que no tienen apoyo de sus familiares ni amigos:
“Todos tendréis problemas, pero todos tuvieron problemas para seguir a Cristo. Cristo no es un problema, Cristo es el sendero estrecho. (…) Si todo se os hace demasiado fácil, entonces tened cuidado. Sed firmes”.
Por telepatía, el “Maestro Jesús”
(un ET, según sus seguido
res) llama a dejar todo
y tomar el camino a La Aurora.
Insiste otro discípulo con sus dudas, ante la opción de despedirse de los suyos:
Algunos de vosotros habéis encarnado para misiones de luz, las cuales en este instante asumiréis para luego proseguirlas, en la nueva era. Yo os digo: tomad conciencia de que habéis trabajado en muchas encarnaciones para llegar al punto evolutivo en que estáis. Dar vuelta atrás vuestros pasos por miedo en estos momentos, escuchad bien, será una gran involución, y os daré un caso muy a la luz del día: la hermana Lucía. Cuidado, gran karma a solventar luego, por haberse negado al servicio de luz. Simplemente es, no una amenaza (sino que) el cielo advierte del peligro kármico que podéis acarrearon al negar lo que vuestra alma ha pedido”.
Pero los discípulos están preocupados por conseguir casa y trabajo en el lugar donde recibirán la iluminación:
¿Recuerdas el Mar Rojo? ¿Recuerdas lo que aconteció?, responde “el Maestro Jesús”. Los hijos de la luz pudieron traspasar lo difícil y lo imposible. Mas los enemigos aparentes no pudieron hacerlo. Confiad en el padre.

ARCÓBULOS LOS DEJARÁ FRÍOS

Y como los discípulos insisten en sus dudas, el ET les advierte que a quienes sólo crean a medias les será negada la salvación:
“El tibio es un hipócrita, porque tiene miedo a perder su comodidad. (...) Yo digo: habrá fríos y habrá calientes, y los tibios, indudablemente serán magnetizados hacia los fríos. No más. La misma cercanía del planeta Hercóbulos” (sic) “hará esa eyección y esa separación. Porque observad bien: la cercanía de la esfera mental de Ercóbulos” (sic) “que es inmensa, diez veces superior a vuestro orbe. Y está vibrando en una bidimensión con una esfera humanitaria terriblemente inferior a la vuestra. ¿De qué forma puede imantar a los seres de la Tierra? (...) Les imantará indudablemente hacia lo inferior. (...) Yo digo: cuánta tristeza cósmica al veros desandar lo andado. Cuánto tiempo perdido. Pero sois conscientes de ello. ¿Comprendéis? Quien realmente está vibrando en la luz, sabrá que su físico y todo lo que le rodea no le pertenece. Y por no pertenecerle, lo pondrá al servicio de la creación, estando donde debe estar. ¿He hablado claro?”.
A lo largo de toda la transcripción del contacto con el “Maestro Jesús” son numerosas las advertencias: “No es una amenaza, os hablo con firmeza”, “¡Cuidado!”, “Vuestros labios serán sellados”. “Quienes desanden el camino, después de ser 'universitarios', volverán a un estado no de jardín de infantes sino a un nivel fetal”.
En definitiva, hay que partir hacia Salto. Después de haber recibido el mensaje de luz, cada uno de acuerdo a sus cristalizaciones, internas y externas, pondrá ante sí los enormes murallones de la personalidad, y se afianzará en apegos emocionales, de comodidad, como tú has nombrado, que es muy físico y muy material. (...) Cada uno entonces escuchará a su alma o a su personalidad después de esa misión, pero todo estará muy claro allí. Será como aquel ciego al que se le ofrece la visión y prefiere la ceguera, así ha de ser luego. Entonces no habrá más llamamientos, y la partida será, indefectiblemente.

MALAS NUEVAS:
LA AURORA CERRADA


Uno de los hijos de Angel María Tonna, propietario de la estancia La Aurora, dijo a Exclusiva que allí “no hay nada raro. Lo único que hay en el establecimiento es una estatua del padre Pío, donde muchos miles de devotos van a estar con él, se sienten bien, y perfecto. Pero en el establecimiento no se permite acampar ni nada por el estilo, como antes. Por eso le aviso con tiempo por esa gente que usted dice que viene para acá. Y lo único que hay para ver es la estatua del padre Pío; lo único, lo único”.
Precisamente, el padre Pío aparece en esta historia varias veces. En las “sesiones telepáticas” de Myrna, “el Maestro Jesús” avisa a sus discípulos que estén atentos al mensaje que “el hermano Pío” va a enviarles: “Esta noche, en hora 22.30 el hermano Pío rememorando la fecha de su última misa, por anuencia del Maestro, hará en nosotros una proyección, que bien puede ser visual o conciencial de algo que necesitemos ver claro, que no necesariamente debe ser visual, sino álmico”.
“El hermano Pío es quien ha pedido la misión de ofrecernos esa proyección de energías, en ese horario, para lo cual haremos la gran invocación, unos minutos antes (…) él nos dará clarividencia para algo que necesitamos en nuestro interno”. Tras anunciar “sueños simbólicos”, “una visión astral de un ente superior el cual les dirá simplemente una palabra”, el mensaje del “Maestro Jesús” reitera: “Es un día importante, auspiciado. La madrugada es la que básicamente está auspiciada porque es la rememoración de la muerte de Pío. Muerte física, por supuesto”.
El padre Pío de Pietralcina fue un sacerdote franciscano que, al igual que San Francisco, tenía estigmas en las manos. Murió hace unos diez años, y ahora fue introducida en el Vaticano la causa de su beatificación, paso previo a su canonización, esto es que se lo considere santo.
Pío había anunciado al vicario de Salto, monseñor Fernando Damiani, que éste fallecería en oportunidad de realizarse un evento religioso importante. Precisamente al realizarse en Salto un encuentro con la presencia de numerosos dignatarios de la iglesia, en septiembre de 1941, alguien llamó en la noche a la puerta del sacerdote Francisco Navarro para pedirle que atendiera a Damiani, quien se encontraría gravemente enfermo. Ese aviso fue adjudicado al padre Pío.
De allí que se le atribuya el don de la bilocación (pudo estar simultáneamente en Roma y ser visto en Salto), y es precisamente esa característica una de las que se adjudica a los extraterrestres, aunque con el nombre de “ubicuidad”: las naves “están pero no se las ve”, las ciudades subterráneas “están pero no están, porque están en otra dimensión”...
Según testigos que dicen haber estado en La Aurora, las naves extraterrestres aparecerían, precisamente, desde atrás de la cripta del padre Pío.
Pero Tonna (hijo) insiste: “Las cosas que se hablan por allí son fantasías y nosotros no tenemos nada que ver. Ahora se terminó eso (de los campamentos para ver ovnis), porque el Presidente nos está mandando muchos impuestos y hay que trabajar en el campo; nada de turismo ni fantasías”. Para visitar la cripta “no hay problema”, dijo. “Avisando, para saber que hay gente, se puede entrar”.
Manifestó que han venido de todo el mundo muchos miles de devotos del padre Pío “que no tenían dónde brindarle su devoción. Pero es gente que viene, lo saluda, le brinda su devoción y nada más. Es por unos minutos, una hora, el tiempo que necesiten ellos”.
Respecto a las versiones sobre la “energía particular” de La Aurora y los ovnis que desde allí serían avistados, respondió que “los que lo dicen son ellos, no somos los Tonna. A ningún Tonna lo habrán escuchado decir eso. Nosotros no somos responsables de lo que se diga, de esas historias de ovnis y eso. Si tú me dices que te lo han contado, bueno: serán ellos que lo dicen”.
Le comentarnos las versiones según las cuales Tonna sería un extraterrestre o un intraterrestre, lo que consideró “jocoso”. “Ese tipo de cosas es lo que nos ha llevado ahora a ser un poco parcos en recibir a la gente, porque se tejen tantas historias y fantasías…”.
Comentó que “a la gente de Ciovi (Centro de Investigación de Objetos Voladores Inidentificados, ver recuadro) no la pueden ver por aquí”, aunque no quiso entrar en detalles. Exclusiva le dio la versión según la cual el Ciovi intentó infructuosamente ingresar a La Aurora, lo que no le fue permitido. No obstante, según esa versión, integrantes del Ciovi que lograron ingresar no encontraron nada que pareciera extraterrestre, sino sólo elementos puestos allí por la mano del hombre para dar a entender la presencia de ovnis. “Aquí vivimos de nuestro trabajo, aquí no hay fantasías, no hay curanderos, no hay ovnis, todo eso lo dice la gente. Y todas esas pavadas que me dices que te han dicho lo único que hacen es enfadarlo a uno. Y mientras atendemos todas esas pavadas y a esos fantasiosos que vienen tendríamos que desatender el establecimiento. Aquí viene gente muy buena de todos lados, pero tú sabes mejor que yo que atrás de toda esa gente siempre hay uno que es el que se está haciendo la guita”.

“HAN VENIDO VARIOS
DICIENDO SER JESÚS”


Le preguntamos si conocía al “Maestro Jesús” y otras personas que organizan desde Montevideo los viajes a La Aurora, y respondió que “hubo mucha gente que se presentó como Jesús, o como la Virgen María... Y bueno: ante eso uno prefiere no decirles una grosería y reírse”.
Se declaró molesto por el hecho de que haya un libro sobre las supuestas características extraterrestres de La Aurora. “Esa es otra prueba de la ingratitud de la gente, del egoísmo y el Interés que hay atrás de todo esto”.
¿Consideran que hay quien lucra con la credulidad de la gente? “Exactamente; esa es la palabra”.

Siempre atrás de esto hay algún iluminado que se hace llevar, el que come de arriba, el campeoncito... Eso lo he visto acá muchas veces
cuando se accedía a que vinieran,
pensando que se le hacía un bien a la gente
.
Se rió cuando le dijimos que el libro del que tenemos noticias afirma que debajo de La Aurora existe una ciudad subterránea, según nos lo explicó alguien que dice ser Jesús. “Realmente, te envidio. Yo soy católico, apostólico, romano, al igual que toda mi familia, y jamás pudimos hablar con Jesús, ni con ninguno de los santos”.

“FANTASIA, LOCURA, ESTAFA”

Aunque primero pidió que no se publicara esta conversación, enterado de que hay quienes están “renunciando a sus bienes materiales” para irse a La Aurora solicitó que esas versiones fueran enfrentadas porque, dijo, “estamos en el terreno de la fantasía y la locura. Aquí se produce carne, leche, lana y nada más. Vivimos de eso, no del turismo ni de la fantasía. Pienso que no intentarán entrar así nomás en una propiedad privada, porque de lo contrario se tomarán medidas”.
“Repito que acá somos gente de trabajo, católicos, apostólicos, romanos, creemos en el padre Pío, que nos ayudó mucho, y como agradecimiento le hicimos esa estatua. Ahí mucha gente devota tiene un lugar donde adorarlo. El padre Pío no era un extraterrestre, nunca habló de platos voladores. Siempre atrás de esto hay algún iluminado que se hace llevar, el que come de arriba, el campeoncito... Eso lo he visto acá muchas veces cuando se accedía a que vinieran, pensando que se le hacía un bien a la gente. Pero, realmente, lo que estábamos haciendo era que muchos, gente fantasiosa, se pensaran… extraterrestres, todo eso; y dijimos que no va más. Aparte de eso molestaban en el establecimiento; ésta es nuestra casa, es propiedad privada, y tener gente de afuera... tú sabes lo que es. Por eso se tomó esa decisión, y ahora hace un tiempo largo que no se deja entrar a más gente”.
En relación a quienes exhortan a desprenderse de sus bienes materiales para tener dinero con el cual “moverse en los sitios a donde van”, Tonna comentó que “algún capo de una inmobiliaria será el que les compra a bajo precio”.
Obviamente, si el dinero necesario para la “misión” fuera destinado a gastos de manutención y la misma corriera por cuenta de La Aurora, serían sus propietarios quienes se estarían beneficiando con los “mensajes telepáticos”. Tonna insistió: “Te pido que lo desmientas. Y perdona que corte, porque tengo que seguir trabajando en el tambo”.

PERO ¿HAY ALGUIEN ALLÍ?

Gonzalo Vicino es profesor de Astronomía, inspector de la asignatura en la materia, único miembro consultante sudamericano de la Unión Astronómica Internacional, y está contentísimo con el poderoso telescopio que tiene en su casa, y el observatorio que está Instalando.
Explica que en 1992 el proyecto SETI, de la NASA, comenzará a estudiar qué ocurre alrededor de varias estrellas con tipos espectrales similares al del Sol. “¿Por qué se busca estrellas similares al Sol, y además cercanas o nosotros? Porque son las que tienen un plazo suficientemente largo de vida como para haber dado oportunidad al surgimiento de la vida en los planetas que giran en torno a ellas”. Estrellas más grandes de masa, más calientes, disipan muy rápidamente su energía –en alrededor de un millón de años–, mientras que el Sol tiene cinco mil millones de años y unos ocho a diez mil millones más por delante.
“Sabemos que, en la Tierra, la aparición de las primeras formas de vida –las primeras moléculas capaces de reproducirse– llevó unos mil millones de años; y luego otros tres mil quinientos millones de años más llegar a las formas actuales. Recién en los últimos cien mil años o poco más aparecieron las primeras formas de vida inteligente, las civilizaciones se remontan a no más de diez o doce mil años, y recién se alcanzó un nivel tecnológico capaz de comunicarse o recibir señales en el último medio siglo, cuando se inventan las señales radiales. ¿Qué hubiera ocurrido si en el siglo XIX nos hubieran enviado una señal de radio o televisión desde otro planeta?”, preguntó Vicino. “Hubiera pasado inadvertida. También cabe pensar que, con el desarrollo acelerado de la TV por cable y otros sistemas, es probable que en un futuro cercano también esas ondas comiencen a menguar o desaparezcan, en cuyo caso desde otros puntos del Universo dejarían de recibirse señales de la Tierra”.
“Hoy no tenemos ninguna posibilidad de comunicación física con las estrellas cercanas, y esto debe quedar sumamente claro: la comunicación podría darse a través de señales electromagnéticas, que se propagan a la velocidad de la luz, y no a través del envío de un objeto”. Ello está vedado por las leyes físicas, y aquí cabe una precisión: ningún objeto puede moverse a la velocidad de la luz, sencillamente porque a esa velocidad se transformaría en luz. Para que un objeto pudiera desplazarse desde otra estrella hasta nuestro sistema, posibilidad estrictamente teórica, necesitaría consumir una cantidad inimaginable de energía y una cantidad inmensa de tiempo, acelerando durante la primera mitad del trayecto y frenando durante la segunda mitad. “Y no puede decirse que con nuevas tecnologías ello sería posible: hay leyes físicas que hacen imposible superar las barreras del tiempo”.
¿Por qué restringir la posibilidad de ovnis a un origen exterior al sistema solar? Porque “dentro de nuestro sistema planetario se han disipado las dudas respecto de la posibilidad de que exista vida inteligente. Las sondas que exploraron Marte, recogiendo muestras del suelo, analizándolas y sometiéndolas a experimentos, dieron resultado negativo”. Algunos experimentos habían dado resultados contradictorios, permitiendo abrigar algunas esperanzas, pero luego se comprobó que se habían producido errores en el instrumental.

¿DONDE ESTÁN, QUIENES SEAN?

En todos los demás planetas del Sistema Solar es absolutamente descartable esa posibilidad, porque “la vida requiere condiciones ambientales muy definidas. Esas moléculas capaces de transformarse y multiplicarse no se forman en cualquier lado: necesitan temperaturas ni demasiado altas ni demasiado bajas, no pueden estar sometidas a radiación sumamente energética (sólo hay que pensar en lo que ocurre aquí, en la Tierra, durante el verano); necesitan la existencia de un líquido o un gas donde puedan producirse reacciones químicas. Por consiguiente, tenemos que descartar los planetas o satélites que no tengan atmósfera, los que estén demasiado fríos o demasiado calientes, aquellos donde la radiación sea muy violenta, muy energética, como Mercurio que, aunque tuviera atmósfera, está tan próximo al Sol que la radiación ultravioleta impediría el desarrollo de vida. Venus supera los 400 grados, y sabemos que no hay molécula orgánica que pueda sobrevivir a los 100 o 120 grados”.
“Esto no quiere decir que consideremos a la Tierra como el único lugar del universo donde hay vida. Sí lo es dentro del Sistema Solar, pero debe haber muchos sistemas planetarios, siempre que se trate de estrellas parecidas al Sol, donde pudiera haber vida. Podemos imaginar que una estrella cada cien tiene características similares a las del Sol, y que a su vez una de cada cien de éstas tenga planetas a su alrededor; probablemente sean muchas más. A su vez, si en uno cada cien de estos sistemas planetarios se hubiera desarrollado la vida como en la Tierra, en nuestra galaxia –que tiene más o menos cien mil millones de estrellas– habría por lo menos un millón de planetas habitados con seres como nosotros”, concluyó Vicino. Pero advirtió: “De allí a que nos comuniquemos, la cosa es muy diferente”.
“Hay místicos y mistificadores”, “usan un ridículo lenguaje pseudocientífico”, “Necesitan creer en algo que los proteja”, “Los embaucadores me provocan apoplejía”.
Y agregó otros datos para enfriar la cosa: “Plutón recibe la milésima parte de radiación que la Tierra, por lo cual está a una temperatura próxima al cero absoluto. Algunos mistificadores, algún estafador como el español Antonio Rivera, que inventó un planeta llamado Ummo –aunque nunca especificó dónde está– hablan del supuesto décimo planeta de nuestro sistema. Si existiera, tendría que estar por lo menos al triple de distancia que Plutón, y aún así las actuales técnicas permitirían sin ninguna duda detectarlo. Pero, de existir –y no existe– las condiciones para la existencia de vida serían totalmente negativas”.
“Tampoco existe el planeta Arcóbulos. Para empezar, si fuera un planeta –por definición– giraría en torno a una estrella. En tal caso, no podría estar acercándose a nosotros, y ya no sería un planeta sino un cometa. Si fuera un cometa no sería habitable, de modo que no puede existir allí 'humanidad' alguna”.

"Berlitz corre un meridiano de lugar; sitúa el opuesto del meridiano 80 en el Mar de la China, cuando basta mirar un mapa para ver que queda en pleno centro del continente asiático".

“Pero supongamos”, se ensaña Vicino, “que ese planeta imaginario existe, y no ha sido detectado porque es extremadamente lejano o extremadamente chico, o las dos cosas al mismo tiempo. Ahora bien, si es muy chico no tiene atmósfera, y si está muy lejos sería excesivamente frío, y por lo tanto no podría tener vida. Pero imaginemos que ese planeta, o ese cometa, viniera de otra estrella, una especie de proyectil que se soltó de su órbita. ¿Cuánto tiempo de viaje le llevaría llegar hasta la Tierra sometido a la fuerza gravitatoria? Millones de años. Durante ese viaje ¿de dónde saca el calor para que haya vida, ya que no hay ninguna estrella cerca? Entonces, si existiera ese planeta –y repito que tampoco existe– estaría congelado y no tendría vida. Se trata simplemente de imaginación de una secta religiosa”.

BERLITZ, "UN MENTIROSO
DE DIMENSIÓN GALÁCTICA"


Vicino quiere agregar algunos comentarios. “Hace años que vengo enfrentándome con embaucadores que utilizan un lenguaje pseudocientífico para engañar a gente desprevenida. Lo máximo debe ser Charles Berlitz, que vendió como pan caliente millones de ejemplares de El Triángulo de las Bermudas, una absoluta mistificación que habla un lenguaje totalmente ridículo.
“No hay un solo ejemplo en su libro que no sea una falsificación. Habla de un supuesto 'Experimento Filadelfia', que consistía en hacer invisibles los barcos en la segunda guerra mundial colocándolos dentro de un electroimán. Es una estupidez, porque no existe razón alguna para que un electroimán haga invisible un objeto colocado dentro de él. Además, hay que imaginarse qué tamaño tendrían esos electroimanes como para contener un barco. Cuando el científico Ernest Lawrence quiso construir el primer ciclotrón para producir los primeros átomos de plutonio, el electroimán más grande que encontraron tenía un metro y medio de diámetro. Pero la gente no prevenida lee El Triángulo de las Bermudas y se lo cree, porque habla un lenguaje pseudocientífico. Berlitz corre un meridiano de lugar; sitúa el opuesto del meridiano 80 en el Mar de la China, cuando basta mirar un mapa para ver que queda en pleno centro del continente asiático.
“Berlitz menciona a una persona, con nombre y apellido, diciendo que es un famoso astrónomo que dirigió el observatorio más importante del hemisferio sur, pero esa persona no existe, no está en el Quién es quién de la ciencia, nunca nadie oyó mencionarlo. Pero el que no sabe se lo traga.
“De igual manera, místicos y mistificadores –la palabra es parecida pero los segundos son embaucadores con fines generalmente comerciales– hablan de “vibraciones”, de “esferas de influencia”, de “dimensiones”... ¿Vibraciones de qué? El sonido es una vibración del aire o de un medio material y puede medirse, ser registrado. Y como este tema de los ovnis y las ciudades intraterrenas no resiste el menor análisis científico, ahora hablan de 'otra dimensión'. ¿Qué es eso? Tenemos el espacio euclidiano de tres dimensiones: ancho, alto y largo. 'Dimensiones' significa magnitudes numéricamente expresables. Y cuando hablamos del espacio en gran escala, el Universo, hablamos de una cuarta dimensión que involucra al tiempo. Cuando alguien habla de más dimensiones, ¿de qué habla; qué magnitudes son, cuánto valen?”.
Efectivamente, varios entrevistados dijeron a Exclusiva que “por ahora sólo se admite la existencia de tres dimensiones, pero hoy se puede afirmar que hay por lo menos cuatro”. “¡Claro que sí!”, contesta Vicino: “Acá tengo la cuarta dimensión, en este reloj. Y las otras, ¿cuáles son?”.

LA RAZÓN DE LOS ASTROS

Pero queremos creer, de todos modos. ¿No es posible la telepatía? Vicino aclara que él es astrónomo. Insistimos: es astrónomo pero tiene una base científica como para intentar una especulación. A ese solo título y bajo protesta, considera la posibilidad de que el cerebro, constituido por millones de células que producen electricidad, pueda emitir radiaciones. Ahora bien, serían radiaciones de muy baja intensidad, y por lo tanto de onda larga, es decir de corto alcance. El problema es que todas las interacciones físicas se producen en razón inversa al cuadrado de la distancia, por lo cual es absolutamente inverosímil que pueda establecerse una comunicación telepática con planetas ubicados a distancias de varios años luz (argumento además en contra de la astrología: ejerce mucho más influencia un avión que pasa a 200 metros sobre nuestras cabezas que un planeta lejano).
Y, ya que estaba fuera de la astronomía, Vicino señaló que es mucho más fácil fundar una secta o un grupo místico que un club de ciencias. El pensamiento científico parte de la duda y de someter todo a discusión, mientras que el misticismo parte de la fe, de creer a priori y sin necesidad de prueba racional (incluso, en contra de las pruebas racionales). Estima que ello obedece a que las crisis y su complejidad llevan a que la gente se sienta “como hojas en la tormenta”, gobernada por algo que no comprende, y prefiere encomendarse a entidades superiores que puedan protegerla.
Por tal motivo, no es demasiado optimista respecto a las posibilidades de “demitificar por el razonamiento”. Cuenta que años atrás se produjo una polémica a través del semanario Marcha entre el astrólogo Boris Kristoff y el ingeniero Juan Grompone, en torno a las bases científicas de la astrología. Ello derivó en una segunda polémica, en un teatro y con público. “Eramos cinco o seis profesoras de astronomía, física, etcétera... y unas trescientas viejitas que se guiaban por las predicciones de Kristoff. Grompone lo destrozó, demostró que los conocimientos de Kristoff sobre los astros eran absolutamente erróneos, que todo aquello era un disparate... Desde el punto de vista racional y académico fue una paliza. Al terminar, los cinco o seis amigos de Grompone fuimos a felicitarlo, y las trescientas viejitas se llevaron en andas a Kristoff.

***
“El mensajero del Chrislam”, Alfredo Félix Pérez Arauzo, “miembro del Consejo Intergaláctico”
“La gran evacuación ya ha comenzado”

“Bush y Lacalle silencian negocio por más de 10.000 toneladas de oro y platino”

Alfredo Félix Pérez Arauzo dice ser el Mensajero del Chrislam (la suma de cristianismo e islamismo) e integrar el Consejo Intergaláctico formado por nueve planetas confederados, de lejanas galaxias. Su misión es evitar la guerra en la Tierra o preparar el salvataje de la humanidad de acuerdo a los planes extraterrestres.

Afirma tener estudios universitarios de Ciencias Políticas, ser master en Business Administrativo, Comercio Exterior y Banca of shore (Londres ‘88), ser analista financiero, analista político, escritor, periodista y cosmobiólogo, y haber sido delegado en Panamá de la Empresa Nacional Santa Bárbara de Industrias Militares de España (país del que es originario), y representante del Grupo Armada-Cairo de Egipto.
A principios de año presentó en Interpol una denuncia contra empresas, bancos y multinacionales (con datos completamente detallados) participantes de un presunto negocio de armas que habría implicado a Argentina, Paraguay, Brasil, Chile, Uruguay, Egipto, España, Italia, Alemania, Bélgica y EEUU, entre otros países, en transacciones bancarias y comercio de distintos componentes de partes de misiles y otros equipos militares, negocio del que los generales Andrés Rodríguez, de Paraguay, y Farouck Saad, de Egipto, habrían dejado afuera a Pérez Arauzo en su calidad de comisionista.
La misma denuncia fue presentada a la OEA en Montevideo y en Washington, y desde entonces presentó otras sobre cuestiones políticas, económicas y estratégico militares, y envió extensos télex a Bush (exigiéndole la renuncia); al secretario general de las Naciones Unidas, Javier Pérez de Cuéllar (formulándole la necesidad de una cumbre en El Cairo, con el rey Hussein de Jordania, el propio presidente (¿?) de las Naciones Unidas, el general Diaa Saky y el ex delegado de la Empresa Nacional Santa Bárbara de Industrias Militares de España en Panamá, el mismo Alfredo Félix Pérez Arauzo); al presidente Lacalle (pidiéndole urgente reunión para canalizar una reunión con el señor Bush en Washington, protección oficial y asilo político en Uruguay hasta el total esclarecimiento y solución de los hechos a plantearle en una entrevista directa y reservada); a los presidentes Felipe González de España, Julio Andreotti de Italia, Carlos Ménem de Argentina, Patricio Aylwin de Chile, Fernando Collor de Mello de Brasil, entre otros. Exhibió a Exclusiva copias y comprobantes del envío de decenas de estos costosos telefax.
Su última denuncia es que Bush y Lacalle estarían silenciando un gran negocio de venta de 10.000 toneladas de oro y platino procedentes de Yakarta, Indonesia.
(Promediando distintas cotizaciones actuales, el gramo de oro costaría unos 15 euros, y el de platino 33 euros. Promediando ambos precios (digamos que el negocio fue por 5.000 toneladas de oro y 5.000 de platino), cada gramo costaría 24 euros. Si no me perdí, serían 24.000 euros por kilo, 24 millones de euros por tonelada, 24.000 millones por mil toneladas… el negocio secreto por 10.000 toneladas rondaría los 240.000 millones de euros, digamos que unos 343.000 millones de dólares. El Producto Bruto Interno de Estados Unidos para 2007 sería de 13.200 millones de dólares, o sea que aquel negocio por 10.000 toneladas de oro y platino que ocultaban Bush padre y Lacalle equivaldría a 26 años del PBI de Estados Unidos. ¿No sería un poco mucho? Pero Pérez Arauzo se mantuvo firme.)

Ahora dice tener, en San José, seis grupos preparados para la evacuación del planeta por naves extraterrestres. La misma ya habría comenzado con algunas familias que vendieron todo entregando su dinero a la comunidad y dejaron sólo una carta, pidiendo que no los busquen.
Consultado para qué precisan ese dinero si se termina este mundo, porqué no dejan los bienes terrenales simplemente abandonados, respondió que lo necesitan para moverse en los lugares adonde se dirigen. Cuando le preguntamos si se refería a los sitios donde esperar las naves o a los planetas anfitriones, dijo que no todos los lugares de la Tierra quedarán inundados. “En sitios superiores a los 300 metros de altura se podrá sobrevivir”, tranquilizó.

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Ciovi: tortícolis infructuosa
El Centro de Investigaciones de Objetos Voladores Inidentificados, Ciovi, comenzó sus actividades hace ya varias décadas con una metodología minuciosa: archivaba todas las denuncias sobre presuntos avistamientos de ovnis, e investigaba sus características.
Al cabo de tanto tiempo y tantos casos, su actitud es sumamente escéptica: sólo un tres por ciento de los casos estudiados no tenía una explicación absolutamente terrestre, y en algún caso absolutamente trivial.
“Hace poco Sixto Paz (fundador de la Misión Rama) dijo en el Canal 10 que en San Ramón son comunes los avistamientos”, explicó a Exclusiva un integrante del Ciovi. “Nosotros los habíamos investigado y resultaron ser simples aviones de línea. Ocurre que en esa zona no viajan en línea recta sino en zigzag, de modo que el observador ve una luz que avanza, se detiene en el aire y cambia de color, vuelve a avanzar, otra vez se detiene y cambia el color. Pero no se detiene, sino que en ese momento avanza en línea recta hacia el observador. Quedamos asombrados cuando oímos mencionar a San Ramón como un ejemplo”.
Sólo ocho casos de todos los estudios fueron enviados a una publicación internacional que difunde los posibles avistamientos, y sólo tres de ellos admitidos como “sin explicación”.
Respecto a La Aurora, fuentes del Ciovi dijeron que la institución se carteó con el propietario durante largo tiempo, que la descripción que hacía de los fenómenos no era satisfactoria, que se les impidió ingresar al establecimiento para analizarlos personalmente, pero de todos modos pudieron saber que todo no pasaba de un espectáculo. En la nota central, un hijo del propietario de La Aurora afirma que esa visión “son pavadas”.

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Adiós, mundo cruel
Hace un año fue denunciada en Paysandú la desaparición de una profesora. Varios días después fue encontrada, caminando sola y alucinada, cerca de la estancia La Aurora, en Salto. Dijo a la policía que una voz la había llamado a ese lugar y que no pudo evitar ese periplo.
A fines de 1990, la misteriosa desaparición de siete familias uruguayas comenzó a ser investigada por la oficina montevideana de Interpol.
Estas familias se fueron sin dejar otro rastro que un supuesto traslado a una zona desolada del sur de Chile, cerca del volcán Osorno.
Los integrantes de estas familias serían unas veinte personas de todas las edades, entre los nueve y los sesenta años.
Una particularidad de este grupo, común con la de otros que en estos días estarían partiendo hacia distintos puntos de nuestro país con un objetivo similar, es que sus miembros entregan a esas comunidades sus bienes terrenales, ya que “de nada les sirven para la misión de contacto con seres superiores que llegan de otros mundos”.
Muchos de los actuales peregrinos ya renunciaron a sus trabajos (que a veces significaban buenos sueldos) y vendieron sus casas.
Los destinos de los actuales periplos serían Salto, Trinidad y Durazno. Los grupos tienen nombres tales como “La Hermandad Blanca”, “Alerta Paloma” y “La misión del Arca”.
Aparte de las denuncias en Interpol y otras dependencias policiales se han suscitado conflictos judiciales, como el de un matrimonio separado cuyo hijo quiere ser llevado a Salto por el padre para integrar una comunidad.

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“¿Por qué los ET sólo actuaron en el Tercer Mundo?”
Vidart, antropólogo apoplético
El antropólogo Daniel Vidart sólo accedió a responder mediante la promesa de iniciar la nota de la siguiente forma:
“Preguntado que fue sobre extraterrestres, se oyó un golpe del otro lado del teléfono. Su esposa levantó el tubo y dijo al cronista que Vidart había sufrido un ataque de apoplejía”.
Producida la descarga, accedió a conversar sobre los grupos mesiánicos. Destacó que estas expresiones “no tienen nada que ver con los milenaristas, por ejemplo, porque en esos casos se trataba de pueblos enteros que se lanzaban a la búsqueda de la tierra prometida. En momentos de graves crisis surgía un subproletariado que abandonaba las ciudades y se iba detrás de algún santón, como en La guerra del fin del mundo, hecho real que Vargas Llosa tomó de otra novela escrita por un ingeniero, y a la que dio mayor calidad literaria”. Recomendó la lectura de Los paraísos de los pobres y En pos del milenio, de Cohen. “Allí había profetas seguidos por pueblos, y no embaucadores como en estos casos”, enfatizó.

Vidart no niega la posibilidad de que otros planetas estén habitados, y recomendó la lectura de La nube de la vida, de Hoyle. “Ese es un estudio serio, riguroso, nada de inventos fantasiosos que no resisten ningún análisis”, comentó.
Y lanzó la pregunta del millón: “¿Por qué los extraterrestres sólo dejaron sus obras en el Tercer Mundo? Las pinturas de Altamira son hechas por el hombre, todo lo que se hizo de maravilloso en el norte es obra del hombre, pero cuando se trata de Machu Picchu, la isla de Pascua, las pirámides de Egipto, resulta que éramos tan bestiales, tan atrasados –según los europeos, que olvidan sus propia historia– que no éramos capaces de hacerlos y tuvieron que venir los extraterrestres. Yo recuerdo incluso haber discutido con gente informada que afirmaba que las cabezas de la isla de Pascua debieron ser levantadas por platos voladores, cuando se ha demostrado que lo hicieron los pobladores, ayudándose con troncos de árboles. Entonces dicen, igual que respecto de las pirámides de Egipto, que allí no hay árboles. Pero lo que hay que saber es que en aquella época sí los había, y luego desaparecieron en épocas y por causas perfectamente conocidas”.
Tampoco simpatiza con Charles Berlitz y, al igual que Gonzalo Vicino (nota central), quiere cobrarle una de El triángulo de las Bermudas: “Este embustero llega al colmo de fotografiar un hermoso pececito de plata, que tiene la barriga lisa, al que yo vi no recuerdo ahora en qué museo. Pero lo fotografía desde abajo, mostrando sólo la barriguita... ¡y dice que eso es un ovni representado por una civilización precolombina! Por eso le digo: me viene apoplejía de pensar en estos embaucadores”.

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Epílogo 2007
Él no se fue
Siempre me quedó la curiosidad de saber qué fue de la vida del sedicente mensajero del Chrislam y miembro del Consejo Intergaláctico Alfredo Félix Pérez Arauzo, hombre de tan amplios intereses, master en tan disímiles especializaciones y cultor de tan variadas profesiones incluyendo el tráfico de armas, después de aquella entrevista de 1991. Sobre todo después de ver, hace unas semanas en Canal 12, un programa conducido por Victoria Rodríguez, con la participación de Adriana Rivas, repitiendo por enésima vez la farsa de “los archivos Roswell”. Escuché dos minutos a Adriana Rivas afirmando con gran seriedad que en “la autopsia” al “extraterrestre” (un muñeco relleno de sesos de cordero, según lo confesaron hace años quienes armaron aquella estafa) había participado Un Mayor del Ejército Norteamericano (pronunciado así, con mayúsculas). Dicho sea lateralmente, Adriana Rivas obtuvo en 2002 el Premio Tabaré de La República al Mejor Reportero/a en Informativos. “No premiamos el fast food cultural que no deja huella; premiamos la huella”, dijo entonces el director de La República, Federico Fasano.
Adriana Rivas y Victoria Rodríguez (quien, por su parte, también había recibido ese galardón en el año 2000) hablaron con gran propiedad de los platos voladores en La Aurora (aparentemente, confirmados por alguno de los Tonna, es de suponer que no quien habló conmigo aquella lejana noche) y demás tópicos cósmico-esotéricos.
Lo cierto es que, cuando estaba escaneando aquella nota para publicarla 16 años después, me volvió la curiosidad por el destino de aquel posible extraterrestre de tan amplios intereses terrenales, Alfredo Félix Pérez Arauzo. ¿Se habría tomado el ovni antes de que Arcóbulos nos enfriara e inundara el planeta?
Tal parece que no. Una búsqueda en Google arrojó 85 entradas. Algunas de ellas:
- 30/4/1995, el presidente del Parlamento Europeo da cuenta de una petición suscripta por Alfredo Félix Pérez Arauzo.
- Sin fecha, firma una nota como presidente de la Corporación Nacional de Ecología y Turismo del Uruguay, y Consultor Internacional de Environmental Strategic Research Council-Latinoamérica.
- 1999. Se presenta como “Fundador y Editor de Geovisión, y Cofundador de la Plataforma de Defensa de los Derechos Humanos, Libertad de Expresión y Libertad de Prensa del Uruguay”.
- 2001. En Ecoportal aparece suscribiendo la Declaración de Quito, surgida del Encuentro Andino “El Alca y sus impactos económicos y ecológicos”, realizado en Quito (Ecuador) el 29 y 30 de marzo de ese año, en representación de Grupo de Derechos Civiles del Uruguay, Corporación Nacional de Ecología y Turismo del Uruguay, Environmental Strategic Research Council ( Boston - San José de Mayo ), Geovisión - Tercer Milenio - Prensa Independiente del Uruguay Asociada a la International Federations of Environmental Journalists - EE.UU.
- 2001. Firma un Llamamiento ante Reunión Crucial de la Convención sobre Cambio Climático, Bonn, Alemania, junto a la Asociación de Periodistas de Internet, la Corporacion Nacional de Ecología y Turismo del Uruguay (sus propias “organizaciones”), el Mo.Vi.T.De.S. (Movimiento por la Vida el Trabajo y un Desarrollo Sustentable, Fray Bentos, Uruguay, ¡¡el de Julia Coccaro y Delia Villalba, el que originó toda la protesta contra la fabricación de celulosa, el cáncer, los niños con dos cabezas, los peces con patas!!), y personalidades tan diversas como Juan Faroppa, Claudia Piccini (Grupo Guayubira), Carlos Amorín (Brecha), senador Reinaldo Gargano, entre otros.
- 2002. En la revista Veneno publica el artículo titulado “Algo más que relaciones carnales: misiles, pizza y champagne”.
- 2002. Participa en la conferencia electrónica “Gestión integrada y sostenible de residuos sólidos en ciudades de América Latina y el Caribe”, en representación de la Corporación Nacional de Ecología y Turismo del Uruguay.
- Abril de 2002. Publica un “Llamado Internacional para Alertar a Todos los Colegas y Luchadores Sociales en defensa de la Libertad de Expresión y Libertad de Prensa en el Mundo”, y en rechazo a la interceptación continuada del correo electrónico, en representación de la Asociación de Periodistas de Internet (de la cual es Coordinador de Relaciones Latinoamericanas), Representante ante las Naciones Unidas de Transparencia Uruguaya, Plataforma para la Defensa de la Libertad de Expresión y Libertad del Prensa del Uruguay, Mesa Social Coordinadora de ONGs Independientes del Uruguay. Intersocial - San José, Environmental Strategic Research Council. (Existe una reconocida ONG llamada Transparencia Uruguay. Pero él representa a otra de nombre casi igual, Transparencia Uruguaya, además reconocida por la Organización de las Naciones Unidas.)
- En abril de 2003 aparece en el boletín de la Asociación de Productores y Realizadores de Cine y Video del Uruguay, firmando una carta en reclamo de apoyo para el Fondo Nacional del Audiovisual (Fona), en compañía de todos los actores, directores y técnicos uruguayos de cine (desde Handler, Rebella y Stoll a China Zorrilla, por sólo mencionar algunos de los más de 200 artistas uruguayos y 729 personalidades del cine de todo el mundo. Pérez Arauzo firma como productor (se supone que cinematográfico).
- 2007. Firma como Coordinador de Relaciones Internacionales de la Fundación Comité de Solidaridad contra los Crímenes, la Corrupción y la Impunidad. Periodista y Consultor Internacional del Environmental Strategic Research Council. Editor y Productor de Geovisión, prensa independiente del Uruguay. Asociada desde 1995 a la International Federation of Environmental Journalist y Representante Internacional de Transparencia Uruguaya.

Qué suerte saber que sobrevivió a la destrucción del planeta Tierra (que, según él y otros lo pronosticaron, se produjo allá por diciembre de 1992) y sigue pleno de actividad y creatividad.
Por lo visto, no debió subir a ninguna nave extraterrestre –o en tal caso ya volvió de la galaxia en que se refugió– porque firma varias notas como “Analista Político - San José de Mayo”.
Lástima que Victoria Rodríguez y Adriana Rivas no lo hayan sabido, porque hubiera sido un invitado de lujo.